El homenaje al líder iraní se desarrolla durante una semana de ceremonias.
Miles de personas participaron este viernes en las ceremonias de despedida del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán fallecido al comienzo de la guerra con Estados Unidos e Israel. El funeral, que se extenderá durante una semana, recorre distintas ciudades de Irán e Iraq y constituye uno de los mayores homenajes organizados por la República Islámica en las últimas décadas.
Las autoridades iraníes desplegaron un amplio operativo para recibir a los asistentes, con miles de rescatistas, ambulancias, hospitales de campaña y servicios especiales para garantizar el desarrollo de las ceremonias. También se habilitaron espacios públicos y religiosos para alojar a los peregrinos llegados desde diferentes regiones.
El recorrido del féretro incluye Teherán, Qom, Mashhad y los lugares sagrados chiitas de Nayaf y Karbala, en Iraq. El Gobierno presentó el funeral como un acto de unidad nacional y de reafirmación de la soberanía del país, mientras dirigentes iraníes sostuvieron que la multitudinaria despedida refleja el respaldo popular y el peso simbólico que Jamenei mantiene para una parte importante de la sociedad iraní y del mundo chiita.
Las ceremonias se desarrollan además durante el mes de Muharram, uno de los períodos de mayor significado religioso para el islam chiita, lo que refuerza el carácter espiritual del homenaje. Con este masivo funeral, Irán busca cerrar una etapa marcada por el conflicto bélico y proyectar una imagen de cohesión interna y continuidad institucional tras la muerte de quien condujo el país durante casi cuatro décadas.