Preocupación por la ola de calor en Europa

Las temperaturas son “excesivamente altas” en gran parte del viejo continente. Varios países activaron alertas sanitarias.

Las elevadas temperaturas, muy superiores a lo habitual en mayo según los meteorólogos europeos, persisten en buena parte de Europa y se extienden ahora a Italia, aunque ceden, al menos temporalmente, en algunos países, como el Reino Unido. Así, se dieron récords históricos para el mes de mayo en países como Francia, Reino Unido, Irlanda y Bélgica.

El fenómeno, asociado a una masa de aire cálido procedente del norte de África, también ha obligado a activar alertas sanitarias y restricciones laborales en España e Italia. El gobierno italiano activará hoy las primeras alertas rojas de la temporada en Roma, Turín, Florencia y Bologna. Estas cuatro ciudades se encuentran en el “nivel 3”, que se declara cuando el calor, la humedad y la falta de viento se prologan y representan un riesgo para la salud. Se trata del primer aviso de peligro extremo que emite el sistema nacional de prevención, que supervisa las condiciones meteorológicas en 27 ciudades italianas. Francia, por su parte, sigue inmersa en un episodio de calor “sin precedentes” para este mes, donde 13 departamentos están en alerta naranja, cifra que se elevará hoy a 17, incluida París. De momento, se han registrado en este país siete muertes vinculadas con el calor. Cinco de las víctimas fallecieron ahogadas en lagos, ríos o playas mientras intentaban refrescarse. Además, las autoridades confirmaron otras muertes vinculadas a actividades deportivas en condiciones extremas de temperatura.

Bajo este contexto, la ola de calor dejó además al menos nueve muertos por ahogamiento en Inglaterra y Gales, la mayoría adolescentes que ingresaron a lagos, estanques y embalses para aliviar las altas temperaturas. Entre las víctimas figuran un hombre de 60 años que murió al intentar rescatar a dos familiares en una playa de Cornualles y una mujer de 72 años fallecida en una playa de Gales.

El calor empieza a deteriorar la calidad del aire, con un aumento de las concentraciones de ozono y niveles elevados de contaminación en grandes ciudades. Los científicos sostienen, además, que el cambio climático está intensificando este tipo de episodios extremos y haciendo que las olas de calor sean cada vez más frecuentes y severas en el continente europeo. El secretario ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático, Simon Stiell, afirmó que las temperaturas extremas registradas en Europa representan “un crudo recordatorio de las crecientes repercusiones de la crisis climática, tanto humanas como económicas”.

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