Casi la mitad de los jóvenes vive en condiciones de vulnerabilidad
Un informe de la UBA reveló que el 48,9% de los jóvenes argentinos enfrenta precariedad laboral, educativa y social.
Un informe de la UBA reveló que el 48,9% de los jóvenes argentinos enfrenta precariedad laboral, educativa y social.
28/07/2026 - 00:07hs
Un reciente relevamiento de la Universidad de Buenos Aires (UBA) encendió una alarma sobre los jóvenes argentinos. El estudio, realizado entre diciembre de 2025 y enero de 2026 sobre más de mil casos, determinó que el 48,9% de las personas de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad. La problemática atraviesa todo el territorio y afecta a jóvenes de distintas regiones y realidades sociales.
El mapa social confeccionado por investigadores del Ciclo Básico Común revela precariedad laboral, déficit educativo, problemas de salud y severas dificultades para proyectar un futuro.
La exclusión avanza
Uno de los hallazgos más preocupantes es la identificación del grupo denominado "Triple Ni": un tercio de los jóvenes vulnerables no estudia, no trabaja y tampoco busca empleo. Entre los desempleados (que alcanzan al 30,6%), apenas cuatro de cada diez busca trabajo de forma activa, profundizando el aislamiento social.
La informalidad es otro rasgo dominante. Si bien siete de cada diez tienen alguna ocupación —principalmente en comercio, construcción o tareas de cuidado—, la mayoría lo hace en condiciones precarias. Esto impacta en la salud, ya que el 78% no cuenta con obra social ni medicina privada y depende del sistema público.
Educación, vivienda y salud mental
El déficit educativo se convierte en un condicionante decisivo para las trayectorias laborales. Seis de cada diez jóvenes en situación de vulnerabilidad no lograron completar la secundaria, lo que reduce sus posibilidades de acceder a empleos de calidad
En cuanto al entorno familiar, casi la mitad vive en hogares de cinco o más integrantes y el 57% afirmó que el dinero no le alcanza para llegar a fin de mes. A esto se suma un preocupante cuadro de salud mental: más del 70% sufre ansiedad cotidiana, la mitad manifiesta depresión y un 30% reconoce dificultades con el consumo de sustancias.
A pesar de este escenario, las metas de progreso persisten. Para los próximos cinco años, sus prioridades son conseguir o mejorar un trabajo (31,9%) y tener casa propia (29,8%), mientras que formar una familia queda relegado al 4,8%. La enorme distancia entre los deseos de superación y los recursos reales plantea un desafío estructural para el Gobierno, obligado a generar condiciones que permitan transformar aspiraciones en oportunidades.