Crece la tensión en el INTI por el ajuste y el vaciamiento
Los trabajadores denunciaron un lockout encubierto y advirtieron sobre el riesgo del vaciamiento del organismo.
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) volvió a ser escenario de un conflicto que expuso la tensión entre los trabajadores y el Gobierno nacional. La sede de Villa Maipú, en el partido de San Martín, se convirtió en el epicentro de una protesta que incluyó un ruidazo y una asamblea abierta. El reclamo apuntó contra el cierre preventivo del organismo dispuesto la semana pasada y contra lo que los gremios calificaron como un lockout encubierto.
La medida oficial ordenó que el personal cumpliera sus tareas bajo la modalidad de teletrabajo durante dos jornadas, pero los empleados interpretaron que se trató de un paso más en el proceso de vaciamiento. La decisión fue acompañada por un fuerte operativo de seguridad, con móviles de Gendarmería y de la Policía de la Ciudad desplegados en los alrededores del edificio sobre la colectora de la General Paz. Para los trabajadores, el cierre no respondió a razones técnicas sino a un intento de paralizar funciones estratégicas del instituto.
Un organismo sin conducción formal
La asamblea también evidenció otro aspecto crítico, la ausencia de autoridades designadas desde hace meses. Los empleados remarcaron que la falta de conducción paralizó decisiones esenciales para el funcionamiento cotidiano, como la compra de insumos, la aprobación de proyectos y la planificación de actividades técnicas. Esa situación generó un clima de incertidumbre que se profundizó con la posibilidad de un ajuste que incluiría hasta 780 despidos. La cifra encendió las alarmas entre el personal y las organizaciones sindicales, que advirtieron sobre el impacto social y económico de un recorte de semejante magnitud.
Los gremios sostuvieron que el discurso oficial sobre el empleo público se contradice con las medidas adoptadas, ya que se les impide trabajar y se bloquea el desarrollo de tareas que resultan vitales para la industria nacional. La protesta buscó visibilizar esa paradoja y subrayar que el INTI cumple funciones esenciales vinculadas con la seguridad, la producción y el cuidado de la población.
Impacto en áreas estratégicas
Los trabajadores remarcaron que el conflicto excede la dimensión laboral y que un eventual desmantelamiento del instituto tendría consecuencias graves en sectores clave. El INTI es responsable de certificaciones, controles de calidad y procesos de investigación que sostienen estándares de seguridad en productos y servicios. La pérdida de esas capacidades afectaría directamente a empresas que dependen de sus avales técnicos y pondría en riesgo la competitividad de la producción nacional.
Ante este escenario, la asamblea resolvió mantener el estado de alerta y anticipó nuevas medidas de fuerza si no llegan respuestas de las autoridades. Los gremios coincidieron en que el vaciamiento responde a un modelo que busca retirar al Estado de funciones históricas y dejar sin respaldo a la industria. En ese marco, la protesta de Villa Maipú se convirtió en un símbolo de resistencia frente a una avanzada oficial que amenaza con desmantelar uno de los organismos más relevantes para el desarrollo tecnológico argentino.
