Delincuentes desvalijaron una casa de La Loma
Al menos tres sujetos perpetraron un robo bajo la modalidad escruche y se llevaron varios elementos de valor.
El acusado aseguró que no participó del crimen y se desligó de los hechos.
26/05/2026 - 00:00hs
Tony Jenzel Valverde Victoriano, más conocido como Pequeño J, amplió su declaración ante el juez, donde sostuvo que no participó del triple crimen narco, confirmó que conocía a dos de las víctimas y pidió perdón.
El hombre expuso cómo transcurrió su vida desde que ingresó de manera ilegal a la Argentina, hasta su fuga un año después y su detención en Perú por estar acusado de los asesinatos de Morena Verdi (20), Brenda del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15).
En octubre de 2024 arribó al país al elegirlo por el locro, los asados, los ñoquis, el obelisco, la selección de fútbol (Messi) y lo hizo de forma ilegal desde Bolivia, desde donde cruzó a Jujuy y desde allí se tomó un micro hasta Buenos Aires. En la Terminal de Retiro preguntó cómo hacía para alquilar un cuarto y le dijeron que lo mejor era el barrio Zabaleta.
Empezó a vender ropa de forma ambulante, por lo que tras su llegada fue a La Salada donde compró boxes y hasta chalinas. A los tres meses, se cruzó con Miguel Ángel Villanueva (acusado), a quien conocía de Trujillo, Perú, y quien le comentó que necesitaba un ayudante.
A inicios de 2025 comenzó a trabajar con Villanueva, a quien le decían “Julio”, “Gonzalo”, “Gato”. Así conoció a Celeste (acusada), que al comienzo también era empleada, pero luego empezó una relación con el jefe. El 6 de septiembre del año pasado, Villanueva le indicó que tenía que ir a recibir a alguien, apodado “El Gordo”, y que debía ir al barrio de Flores a “buscar chicas”. En ese día conoció a dos de las víctimas, Morena y Lara.
A horas del triple crimen, el 18 de septiembre, Miguel Ángel lo llamó y le ordenó que tenía que ir a Quilmes a recibir gente para llevarla a su casa. De este modo, conforme a la información aportada, Nero (otro de los chicos que trabajaba para Miguel Ángel), Tony y “El Gordo” llegaron a la casa de Florencio Varela, lugar donde se cometieron los asesinatos.
Él aseguró que poco después se fue a dormir y nada tuvo que ver con los hechos.