La verdad de la milanesa: Zaniratto quedó preso de un plantel que le falta disciplina y mano dura

Se venían observando ciertas licencias que el técnico les daba a algunos jugadores que eran señalados por conductas poco profesionales en los últimos meses. Le pidieron más minutos para Auzmendi, pero puso de titular a Miramón y el Pata Castro y armó una formación llena de volantes y con pocos delanteros.

Hay verdades que duelen, pero no por eso dejan de ser verdad…

El ciclo de Fernando Zaniratto se fue cayendo como las hojas de los árboles en otoño. Y la respuesta se explica a continuación.

Ayer a las once de la mañana, luego de una reunión con Germán Brunati, el director técnico dio un paso al costado por no obtener los resultados esperados en las últimas semanas.

Según pudo saber de manera exclusiva El Clásico del diario Hoy, la relación entre la dirigencia y el extécnico comenzó a marchitarse después de la derrota contra Atlético Tucumán en el norte del país.

En el viaje de avión de regreso a Buenos Aires, la dirigencia le habría sugerido a Zaniratto que pegue un golpe de timón y ponga más delanteros. El técnico no hizo caso y contra Huracán paró una formación llena de volantes, incluyendo a Miramón, que hacía mucho que no jugaba, había chocado con el auto y su inactividad se notó.

Otros dirigentes, además, machacaron sobre cierta complicidad del técnico con Lucas “El Pata” Castro, quien no aportó soluciones ni definiciones el último domingo y apareció como titular indiscutido para Zaniratto en los últimos partidos.

El cóctel explosivo de paciencia se terminó con los tres goles de Huracán y la reacción de los hinchas en el Bosque.

Desde el año pasado, tanto la comisión directiva de Mariano Cowen como la del flamante presidente Anacleto habían puesto la mira en la conducta que venían teniendo algunos caudillos del plantel de Gimnasia fuera del horario de entrenamiento. Sin ir más lejos, el propio Alejandro Orfila había separado del plantel a Nelson Insfrán luego de que el arquero acudió a un cumpleaños de madrugada en Parque Sicardi y no habría llegado en las mejores condiciones para entrenar al día siguiente en Estancia Chica. A las pocas semanas Orfila se tuvo que ir del club.

Algo parecido ocurrió con Lucas Castro y el exdelantero del Lobo Norberto Briasco, quien a fin de año se decidió que no siga en la institución.

Zaniratto, quien se había ganado la confianza de los jugadores para seguir al frente del equipo a finales de diciembre, convalidó el liderazgo de los referentes y otorgó ciertas licencias que la dirigencia venía condicionando en base a los resultados.

“Se le había dicho que siempre y cuando se den los resultados no pasaba nada. Pero hace tres partidos que se pierde y encima no se escuchó el mensaje que se bajó”, señalaron ayer a este diario desde el club.

Al margen de esta historia hay que dejar a Ignacio Fernández, quien llegó como refuerzo en enero para jerarquizar al club y no formó parte de otras decisiones fuertes que se tomaron en el club con el Traductor Flores y Orfila.

Ahora se apuntará a un entrenador con experiencia y mano dura que cuente con el aval del presidente y el director deportivo para sacar del equipo titular a los jugadores que a pesar de los nombres o trayectoria, no terminan de aportar soluciones en el presente deportivo del club.

Algunos pensaron en Omar De Felipe y a otros les gusta el perfil de Ricardo Gareca. El que llegue deberá pegar el golpe arriba de la mesa, poner disciplina y ordenar el vestuario.

Noticias Relacionadas