La vida le pone a Gimnasia enfrente otra chance de romper el maleficio y está en sus manos aprovecharla
De la mano del “Pata” Pereyra, el Lobo avanza a paso firme en el Torneo Apertura y el miércoles buscará superar a River para meterse entre los cuatro mejores del certamen.
Los más memoriosos o nostálgicos hinchas de Gimnasia recordarán que dentro de pocos días se cumplirán 30 años de la definición del torneo Clausura de 1996, cuando para muchos, el mejor “Lobo de la historia” peleó el campeonato hasta la última fecha contra el Vélez de Bianchi, el Boca de Bilardo o el River de Ramón Díaz. En todo este tiempo fueron demasiadas las chances que dejó escapar el club para poder sellar la consagración de un título y desterrar el maleficio que lo persigue y lo lleva a defenderse solamente con la obtención de la Copa Centenario y de otra Copa de antes de 1930 que solamente en los libros de estadísticas tiene vigencia y validez. En algún momento se tiene que dar.
Pasó el torneo del 1995, la definición del ’96, el subcampeonato del ’98 y las definiciones del 2000, del 2005 con Troglio y la reciente campaña del 2025 cuando se llegó a semifinales.
Muy mal haría el Lobo en conformarse ahora con los siete partidos ganados de Pereyra y resignarse o dejar todo lo bueno en manos de River el miércoles a la noche en condición de visitante. Si deja en el camino al Millonario nadie podrá cortarle la ilusión certera y sustentada de poder salir campeón.
¿Acaso sería más complicada una hipotética final con Central, con Racing, con Belgrano, con un Unión o dejar en el camino al propio Argentinos?
Por historia y peso propio, al Lobo le tocó medirse con el rival más complicado de los cuartos de final que le podía tocar.
Si bien es cierto que el River de Coudet no es el de Gallardo del 2018, ni mucho menos el de Ramón Díaz del ’96, la realidad es que juega de local y con todo el peso de sus hinchas el miércoles a la noche.
Gimnasia llega mejor: seguro y envalentonado por la seguidilla de triunfos que le dieron confianza y esperanza en que puede llegar muy lejos.
En el horizonte ya no existe el morbo ni la presión de cruzarse con Estudiantes, que el domingo quedó eliminado de forma tempranera y que el año pasado lo dejó en el camino a la Final en el Bosque. Depende pura y exclusivamente de Gimnasia. Si ganaron siete partidos, por qué no se pueden ganar ocho y pasar a las semifinales.
Si el Lobo no deja pasar esta nueva chance que la vida le presenta mucho antes de lo pensado para salir campeón, se le allanará el camino para alcanzar la gloria y quedar en la historia. Si lo logra, ya no habrá margen para los planteos ni reproches; se afianzará un proyecto deportivo con el Pata Pereyra y la comisión directiva de Anacleto se habrá ganado el cielo y la tierra para proyectar un crecimiento sólido y confiable sobre las bases de los resultados deportivos que le darán garantías y tranquilidad.
Está a solo tres partidos de poder hacerlo. Esta vez no hay que dejarla pasar…
