Rosario Central se quedó con el clásico ante Newell’s con Di María como figura
Con un gol del Fideo y otro de Enzo Copetti, el Canalla venció a la Lepra y volvió a festejar en el derbi de la ciudad para extender su paternidad. En la continuidad de la fecha 8, Unión superó como visitante a Instituto mientras que Argentinos y Barracas empataron 1 a 1.
Rosario Central volvió a adueñarse del clásico rosarino y lo hizo con su emblema como bandera. Con Ángel Di María como gran figura —aun jugando con una molestia en el aductor izquierdo—, el Canalla venció a Newell’s por la fecha 8 del Torneo Apertura. El Fideo abrió el camino del triunfo y Enzo Copetti lo liquidó para estirar la ventaja en el historial.
En terreno ajeno y sin estar al 100% desde lo físico, el Fideo volvió a hacer lo que distingue a los diferentes: resolver. Cinco minutos del segundo tiempo bastaron para que su zurda marcara el quiebre y para que el clásico rosarino sumara otro capítulo teñido de azul y amarillo.
Di María ya había convertido en el clásico anterior, en Arroyito, cuando su tanto valió un 1-0 que se celebró como una reafirmación de jerarquía. Ahora repitió de visitante, confirmando que su influencia no depende del escenario. En el Gigante o en el Coloso, su figura fue enorme. Y su lectura del partido es la misma: esperar el momento exacto y golpear.
La Lepra, golpeada por una racha adversa y una crisis que ya suma ocho partidos sin ganar, apostó a la resistencia. Mezcló experiencia con juventud y encontró en el primer tiempo algunas señales alentadoras: un remate de Núñez que dio en el palo y un disparo del Colo Ramírez que insinuó peligro. Pero la Lepra jugó con un margen mínimo y pagó.
Tras el 1-0, el partido se abrió. Newell’s se adelantó y dejó espacios. A los 35 minutos del ST, Central volvió a golpear: centro al área, peinada de Ovando y aparición de Copetti por el segundo palo para empujarla. Fue el golpe definitivo, el que bajó la persiana de un nuevo duelo a favor del Canalla.
El sexto triunfo consecutivo en clásicos no es casualidad. Tampoco que Newell’s haya ganado apenas dos de los últimos 27. La tendencia se consolida y el contraste emocional es evidente: mientras Central celebra y reafirma su hegemonía, el Coloso terminó envuelto en silbidos e impaciencia producto de 18 años sin un triunfo en casa en un clásico.
