Vamos con toda la fe de Difunta Correa, San Judas Tadeo y la virgen de Luján…

La final despierta fe y esperanza en la Selección, con Messi al frente de la ilusión argentina.

Nueva York – Estados Unidos

Diario Hoy en el Mundial día 36

Por Juan Pablo Ferrari

Ayer Nueva York amaneció nublada, con pronósticos de lluvia y con mucha humedad.

Una especie de cortina de humo presuntamente contaminado que proviene por los incendios de Canadá tiñeron de gris las horas previas a la gran final. Argentina (y argentinos) estará en la definición del evento deportivo más importante del mundo y todos imploran que hoy se despeje el panorama para el campeón del mundo y su capitán.

A las cualidades técnicas y deportivas, nunca está de más ayudarlas con energías y buenas vibras que empujen situaciones límites en el marco de la tensión que se vivirá en el ambiente mientras se juegue la final.

La historia de San Judas Tadeo, a quien la iglesia reivindicó por hacer posibles las causas más difíciles que a una persona se le pueden presentar en la vida, estará presente en la oración de miles de creyentes ante el poderío del campeón de Europa.

Otros, como el mismísimo presidente de la AFA y toda la utilería y el cuerpo técnico de la Selección, se aferran a la imagen de la santa popular “Difunta Correa”, quien acompaña a Chiqui Tapia desde hace muchos años cuando creció en la provincia de San Juan.

También estará presente la virgen de Luján y las oraciones que millones de católicos le ofrecerán a la Selección esta mañana en las distintas iglesias de Argentina en donde habrá Misa.

Todos, al fin de cuentas, reconocen y asumen el significado y el impacto para el humor social y la felicidad del pueblo que podría dar otra alegría deportiva como la de Catar. Mucho más cuando se trata de la última gran función de Lionel Messi con la camiseta del equipo nacional y seguramente el último partido para algunos integrantes de una generación que se cansó de darle alegrías al pueblo argentino en los últimos cinco años.

Desde el Dibu Martínez que prometió que se retiraba del fútbol hasta el presidente Claudio Tapia que aseguró que antes del viernes de esta semana viajará a San Juan para agradecerle a la Difunda Correa, todos tienen (y tenemos) la ilusión de cerrar esta historia de la mejor manera posible.

Si no se pude, tampoco habrá mucho para reprochar. Pero detrás de la Scaloneta hay un pueblo que empuja y se ilusiona con la mayor y casi la única alegría que nos puede unir a todos durante un momento determinado del año cada cuatro inviernos cuando el país sale a la cancha y se toca el himno.

¡Vamos Selección!

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