Carlos Portaluppi e Inés Palombo hacen Maldita Felicidad
La dupla coprotagoniza una obra en la que se analiza el universo editorial con humor e ironía.
entrevistaLa dupla coprotagoniza una obra en la que se analiza el universo editorial con humor e ironía.
06/05/2026 - 00:14hs
Maldita Felicidad, con Pablo Echarri, Paola Krum, Carlos Portaluppi e Inés Palombo, se presenta en el Teatro Metropolitan de la Ciudad de Buenos Aires, con una propuesta divertida acerca de la verdad y la felicidad. Hablamos con Portaluppi y Palombo para saber detalles de la obra.
—¿Se vuelven a juntar después de Jardines Salvajes? ¿Cómo fue reencontrarse?
—Inés Palombo: Bueno, para mí fue muy lindo. Jardines… fue distinto porque no ensayé, así que fue como entrar y también muy linda experiencia. Era un personaje importante también, pero acá bueno, este regalo de, con Carlos ya había trabajado. Para mí son como maestros. Los tres. Pero con Pablo me había producido, había sido mi productor en Mi Amor, Mi Amor. Una experiencia muy intensa, esas de televisión que teníamos antes. Bueno, con Carlos en teatro y con Paola. No había trabajado con Daniel Veronese tampoco. Y la verdad que está siendo muy hermoso porque por todo lo que se aprende, por cómo se elabora y son muy amorosos. Como muy buenos compañeros. De apoyar al compañero para que llegue y nunca te sentís solo. Bueno, yo soy docente y es como también lo que tiro siempre de trabajar. He tenido otro tipo de directores. Y creo que de esta manera es cuando uno llega más lejos. Así que todavía estamos mucho en algunas búsquedas pero disfrutándolo y aprendiendo.
—Carlos Portaluppi: Seguimos en la misma sala en la que hacíamos Druk con Pablo, esa obra hermosa de Thomas Vinterberg. Y así que pasamos de Javier Daulte a Veronese.
—Cuando fue el estreno de Druk, hablamos sobre la amistad y reflexionamos mucho sobre la amistad. Y ahora sobre la felicidad. ¿Qué es la felicidad para ustedes?
—CP: En un estado de positividad, de ilusión, que no siempre sucede. Es más fácil identificar un malestar que un estado de felicidad. Es mucho más fácil eso. Encontrarse con la invasión de la imagen de lo que viene de acá afuera, de lo que sucede en el mundo, de tanta guerra, de tanto dolor, de tanto hambre en la gente, de tanta muerte, de tanta injusticia, de tanto maltrato, de tanto desprecio. Hay cosas que son más predominantes que esos pocos momentos que se llaman felicidad. Uno más claramente lo ve un poquito después de que esté feliz. Tiene la sensación de estar bien, pero para poder hacer un análisis más concreto, hay que ir un poquito hacia atrás e ilumina todo lo que sucedió atrás. Con ese pensamiento, ese estado de felicidad, ilumina todo lo que atravesó y lo que sucedió y te das cuenta de que lo que ya pasó fue lo que te hizo feliz. Es iluminar hacia atrás. Por eso siento que la felicidad, más allá de darle rienda al deseo, a la voluntad y al deseo de hacer lo que a uno le gusta, que no sea ni gran ni que cuento el estado que produce a uno de poder vivir lo que a uno le gusta.
—IP: Para mí lo que más me representa hoy la felicidad es el presente, el aquí y ahora total. Algo que me lo expresa mucho es la manito de mi hijo. Cuando mi hijo me da la manito y por eso lo vinculo tanto la felicidad con el aquí y ahora y con lo sensorial también. Uno está en el automático de la vida, en cualquiera, ya conectamos poco. Para mí hoy es la felicidad de eso. O mismo puede ser una charla, pero cuando realmente estás ahí, cuando agarro la manito de mi hijo. Hay una felicidad que va más ligada al amor.