Ana Julia y Martín Bonetto presentan un libro conmovedor
Los hermanos reconstruyen su infancia marcada por la ausencia y la memoria de sus padres desaparecidos.
Había una vez un patio, editado recientemente por Planeta cuenta la historia de Ana Julia y Martín Bonetto, dos hermanos a los que su infancia fue resignificada a partir de la desaparición forzosa de sus padres. En el volumen, a partir de recuerdos, que estuvieron guardados en una caja, reconstruyen su vida, una vida que vivieron separados.
—¿Cómo surgió la idea de rearmar su historia en un libro?
—Martín Bonetto: Yo quería juntar nuestro material de la parte artística de los cuatro en un mismo lugar. Después surgió la posibilidad de que hubiera un biógrafo y ahí se incluyera más texto. En un principio, yo lo pensaba como más fotográfico, de imágenes, con los textos de nuestros viejos y nada más. Los capítulos ordenan todo el material, ese caos que había.
—Ana Julia Bonetto: Que cada capítulo podría ser la puerta de una habitación que se abre, la pieza de esa Ana adolescente, o de ese Roberto niño, de Martincito con sus Playmobil en La Plata o mi pieza de Olavarría con los posters de Bon Jovi y Caniggia. También podría tener un sótano donde se escriban en las hojas-paredes, sobre las manchas de humedad, las partes más oscuras de todo esto. Y ventanas, donde aparezcan personas que conocieran a mamá y papá y los vayan contando. Y un parque donde correr, jugar, lastimarnos, y que nos volvieran a levantar. Nunca estuvimos tan cerca mi hermano y yo, y creo que eso a mamá y papá los pondría felices, porque más allá de que este libro sea para contar su historia, fue una gran excusa para vernos y maltratarnos como Dios manda, y así ser esos hermanos que también nos robaron. Aunque hoy el negacionismo quiera borrar la memoria, el aroma del limonero de nuestro patio será como esa memoria: no se borra, se multiplica por los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos presentes, ahora y siempre.
