CIENCIA

Ladrillos mesopotámicos revelan antiguas variaciones del campo magnético de la Tierra

Analizaron granos de óxido de hierro incrustados en las piezas.

Interés General

20/12/2023 - 00:00hs

Investigadores de EE.UU., Israel y Reino Unido describen en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) cómo los cambios en el campo magnético de la Tierra dejaron su huella en los antiguos ladrillos de Mesopotamia, en el actual Irak.

El equipo espera que el uso de este “arqueomagnetismo” mejore los conocimientos y dataciones tanto del propio campo magnético terrestre como de algunos objetos arqueológicos que no se podían fechar hasta ahora.

“Los ladrillos de barro cocidos y con inscripciones de aquel periodo, entre los milenios III y I a.C., proporcionan una base excelente para comprender las condiciones del campo magnético; porque esos artefactos están bien datados gracias a sus inscripciones, que nombran a reyes individualmente”, apunta a SINC el autor principal, el profesor Matthew D. Howland, investigador de la Universidad Estatal de Wichita (EE. UU.).

Para ello, el equipo analizó la firma magnética latente en granos de óxido de hierro incrustados en 32 ladrillos de arcilla procedentes de yacimientos arqueológicos de toda Mesopotamia. Para realizar las mediciones, el equipo astilló cuidadosamente diminutos fragmentos de las caras rotas de las piezas y utilizó un magnetómetro.

La fuerza del campo magnético del planeta quedó impresa en estos minerales cuando los ladrilleros cocieron las piezas por primera vez hace miles de años. Los nombres de los reyes inscritos y la intensidad magnética medida en los granos de óxido de hierro permitieron crear un mapa histórico de los cambios en la intensidad del campo magnético de la Tierra.

Así pudieron confirmar una misteriosa perturbación en el campo magnético terrestre ocurrida hace 3.000 años. Se denomina “anomalía geomagnética de la Edad de Hierro levantina”, un periodo en el que ese campo fue inusualmente intenso alrededor del actual Irak entre 1050 y 550 a. C. por razones poco claras. Se detectaron indicios de esta anomalía en lugares tan lejanos como China, Bulgaria y las Azores, pero los datos sobre el sur de Oriente Próximo hasta ahora habían sido escasos.

Además, al cartografiar cambios en el campo magnético de la Tierra a lo largo del tiempo, los arqueólogos disponen de una nueva herramienta para ayudar a fechar mejor objetos antiguos.

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