CIENCIA

Récord de la física: una burbuja aguanta más de un año sin estallar

La pompa resistió gracias a un compuesto de glicerol y micropartículas de plástico.

Interés General

30/01/2022 - 00:00hs

Haciendo realidad el sueño de todos los niños del planeta, un equipo de investigadores franceses de la Universidad de Lille logró diseñar una serie de burbujas “eternas”, capaces de resistir el paso del tiempo sin explotar. Una de estas pompas, creada con un compuesto de agua, glicerol y micropartículas de plástico, permaneció intacta durante 465 días. Estas burbujas de larga duración son más que una curiosidad de la física, ya que podrían utilizarse para crear espumas estables. Los científicos, que han publicado sus resultados en Physical Review Fluids, creen que se trata de un récord mundial.

Tal como señala el artículo, las burbujas de jabón estándar se rompen al cabo de unos minutos por tres motivos. El primero es que se pinche, lo que es más fácil de controlar, con otro objeto e incluso por el contacto con el polvo. Los otros dos motivos, sin embargo, son más sutiles. Uno de ellos es causado por la gravedad, que atrae el líquido hacia el fondo de la burbuja, dejando una película delgada en la parte superior que se rompe con facilidad. La tercera razón, finalmente, es la evaporación de la frágil película líquida.

En las burbujas “eternas” del experimento, las partículas de plástico se adhieren al agua, manteniendo el espesor de la película. Además, el glicerol absorbe la humedad del aire, lo que contrarresta la evaporación. En ese sentido, el equipo se propuso estudiar tres tipos diferentes de burbujas: las pompas de jabón tradicionales, otras que llaman “canicas de gas” a base de agua y otras “canicas de gas” a base de agua y glicerol. Como era de esperar, las pompas de jabón vivieron alrededor de un minuto antes de estallar, mientras que las esferas a base de agua aguantaron hasta 60 minutos como mucho.

Pero, las burbujas que contenían glicerol no tenían rivales. La más duradera sobrevivió durante 465 días y, antes de desaparecer, se volvió ligeramente verde. “Incluso cambió de color, probablemente debido al desarrollo de flora bacteriana en la superficie”, aseguró Michael Baudoin, profesor en el Instituto de Electrónica, Microelectrónica y Nanotecnología de Lille, y coautor del estudio.

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