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Satélites de la NASA detectaron una erupción volcánica submarina

El fenómeno fue detectado desde el espacio gracias a imágenes satelitales que revelaron columnas de vapor y anomalías térmicas. Los científicos monitorean la actividad para determinar si podría dar origen a una nueva isla.

Interés General

19/07/2026 - 00:00hs

Una inesperada erupción volcánica submarina detectada por satélites de la NASA mantiene en alerta a la comunidad científica internacional. El fenómeno se originó en el mar de Bismarck, al norte de Papúa Nueva Guinea, una región del océano cuya geología permanece en gran parte inexplorada y donde los investigadores creen que podría estar gestándose el nacimiento de una nueva isla.

La actividad comenzó el 8 de mayo, cuando una serie de pequeños sismos fue registrada por estaciones sismológicas. Horas más tarde, los satélites Aqua y Terra de la NASA detectaron enormes columnas de vapor elevándose desde el océano.

Poco después, otros instrumentos espaciales confirmaron la presencia de anomalías térmicas, cambios en el color del agua y extensas balsas de piedra pómez flotando alrededor del punto de erupción, señales inequívocas de intensa actividad volcánica bajo la superficie.

Las imágenes obtenidas por el satélite Landsat 9 permitieron observar una plataforma volcánica submarina en crecimiento y emisiones continuas de material. Al mismo tiempo, el satélite PACE registró alteraciones en las características del agua provocadas por cenizas, minerales y gases liberados desde el fondo marino, ofreciendo una visión inédita de este tipo de eventos.

Uno de los mayores desafíos para los investigadores es que la zona carece de mapas detallados del relieve submarino. La erupción parece desarrollarse sobre la denominada Titan Ridge, una estructura tectónica ubicada unos 16 kilómetros al sudeste del sitio donde ocurrió otra erupción submarina en 1972. Sin embargo, aún no existe consenso sobre cuál es exactamente el volcán activo ni a qué profundidad se encontraba antes del inicio del proceso eruptivo.

Los científicos consideran que la actividad representa una oportunidad excepcional para estudiar en tiempo real cómo evolucionan las erupciones submarinas, responsables de la mayoría del vulcanismo terrestre pero mucho más difíciles de observar que las erupciones continentales.

Además de aportar información sobre la dinámica del fondo oceánico, el seguimiento satelital permitirá determinar si la acumulación de lava y material volcánico logra emerger sobre la superficie y formar una isla permanente o si las olas terminarán erosionando el nuevo relieve antes de que se consolide.

Mientras la erupción continúa, la NASA y otros organismos científicos mantienen un monitoreo constante mediante una combinación de satélites ópticos, térmicos y oceánicos, una estrategia que está proporcionando algunos de los registros más completos obtenidos hasta ahora sobre el nacimiento de un volcán submarino activo.

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