Tras el monitoreo a una ballena se abre una nueva hipótesis sobre rutas migratorias en el país

El rastreo satelital confirmó el viaje de 2.500 kilómetros del animal bautizado Popa, desde la Patagonia hasta la Antártida.

Interés General

04/05/2026 - 00:00hs

Una ballena jorobada bautizada Popa sorprendió a científicos argentinos al recorrer más de 2.500 kilómetros, en apenas dos semanas, desde la Patagonia argentina hasta la Antártida, en un viaje que revela una posible nueva ruta migratoria. El viaje fue seguido por científicos a través de un dispositivo satelital, y la información aporta claves sobre cómo se conectan zonas de alimentación y migración en un corredor oceánico que también es relevante para el sur de Chile y sus ecosistemas australes.

El registro fue realizado por el equipo de la Fundación Rewilding Argentina, que desde hace cinco temporadas desarrolla un programa de monitoreo de ballenas en la región del Atlántico Sur. Los datos obtenidos en este caso mostraron la emergencia de una posible vía migratoria más cercana a la costa. Popa fue marcada el 13 de enero de 2026 en aguas del Parque Provincial Patagonia Azul, en la provincia de Chubut, donde fue observada durante más de un mes en el área y sus alrededores, y a fines de febrero inició un desplazamiento hacia el sur.

“Desde el 24 de febrero hasta el 16 de marzo, la ballena nadó de manera prácticamente ininterrumpida, sin registrar pausas de alimentación, hasta alcanzar las cercanías de las Islas Orcadas del Sur, donde Argentina tiene la base con presencia humana permanente en la Antártida más antigua del mundo. Allí permaneció varios días, antes de continuar su viaje el 28 de marzo hacia la Península Antártica”, destaca el comunicado publicado por la Fundación. La nota detalló que el seguimiento de Popa permitió documentar no solo la velocidad del desplazamiento, sino también patrones de comportamiento poco conocidos. “Este tipo de registros nos ayuda a entender mejor cómo se conectan las áreas de alimentación y migración”, subrayó Lucas Beltramino, quien es parte del Proyecto Patagonia Azul de Rewilding. El hallazgo de esta posible nueva ruta migratoria estuvo acompañado sin embargo por una señal de alarma entre los investigadores, ya que la zona escogida por la ballena para alimentarse en su primera parada hacia la Antártida, las Islas Orcadas del Sur, es un epicentro de la pesca industrial del crustáceo krill antártico.

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