Entre controles y restricciones: la polémica previa que rodea al Mundial en EE. UU.

Deportaciones, denegaciones de visas, interrogatorios y estrictos controles migratorios afectan a árbitros, futbolistas, periodistas y aficionados a horas del inicio de la Copa del Mundo. La situación genera interrogantes sobre el acceso al mayor evento deportivo del planeta.

A horas del inicio del Mundial 2026, la atención no está centrada únicamente en el fútbol. Una sucesión de incidentes vinculados a los controles migratorios y de seguridad en Estados Unidos, uno de los tres países anfitriones junto con México y Canadá, ha generado preocupación entre delegaciones, periodistas y aficionados de distintos países.

Los casos reportados en los últimos días muestran un patrón que va más allá de situaciones aisladas. Futbolistas, árbitros, integrantes de cuerpos técnicos, trabajadores de prensa e hinchas se han visto alcanzados por medidas que incluyen extensos interrogatorios, revisiones exhaustivas, rechazos de visados e incluso deportaciones.

Uno de los episodios más resonantes fue el del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, considerado una de las principales figuras del arbitraje africano. Pese a contar con la documentación necesaria para participar del torneo, fue retenido al llegar a Miami y posteriormente deportado. La decisión obligó a la FIFA a excluirlo del plantel arbitral mundialista.

También fue deportado Talal Salah, fotógrafo oficial de la selección iraquí, a pesar de poseer una visa vigente. En paralelo, el delantero iraquí Aymen Hussein denunció haber permanecido retenido durante casi siete horas en el aeropuerto de Chicago antes de recibir autorización para ingresar al país.

Las selecciones de Senegal y Uzbekistán también quedaron en el centro de la controversia. A su llegada fueron sometidas a controles físicos completos, con revisiones detalladas de equipajes y pertenencias personales realizadas por agentes de seguridad estadounidenses.

Las dificultades alcanzan además a los medios de comunicación. Periodistas iraníes y de varios países africanos denunciaron que sus solicitudes de visa fueron rechazadas, impidiéndoles cubrir el torneo. En el caso de Irán, además, catorce integrantes del cuerpo técnico y administrativo de la selección no recibieron autorización para ingresar a territorio estadounidense.

Las restricciones también afectan a los aficionados. Decenas de simpatizantes marroquíes aseguran haber visto rechazadas sus solicitudes de visa pese a haber adquirido entradas para los partidos y realizado reservas de alojamiento con meses de anticipación.

Mientras las autoridades estadounidenses defienden estas medidas como parte de sus políticas de seguridad e inmigración, los episodios ocurridos en la antesala del campeonato abren un debate incómodo para la organización. El Mundial se presenta como una celebración global que reúne culturas, países y millones de personas alrededor del fútbol. Sin embargo, en esta edición, las fronteras y los controles migratorios se han convertido en protagonistas inesperados de una competencia que todavía no comenzó y que ya enfrenta cuestionamientos fuera de la cancha.

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