Roberto Sánchez conserva una ajustada ventaja en el escrutinio presidencial de Perú
El candidato de Juntos por el Perú mantenía una leve diferencia sobre Keiko Fujimori al cierre de esta edición. Las autoridades electorales advirtieron que el resultado final podría tardar semanas en confirmarse.
La definición de las elecciones presidenciales en Perú continúa abierta tras una de las contiendas más reñidas de los últimos años. Con gran parte de las actas procesadas, el candidato de izquierda Roberto Sánchez conservaba una leve ventaja sobre la postulante conservadora Keiko Fujimori, aunque la diferencia seguía siendo mínima y no permitía anticipar un resultado definitivo.
Al cierre de esta edición, los datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) mostraban a Sánchez con el 50,061% de los votos frente al 49,939% de Fujimori, con el 94,6% de las actas escrutadas. La tendencia comenzó a consolidarse a medida que ingresaron los votos procedentes de regiones rurales y del sur del país, territorios donde el candidato de Juntos por el Perú encontró sus principales respaldos electorales.
Pese a la ventaja parcial, tanto los organismos electorales como los propios candidatos evitaron realizar proclamaciones anticipadas. La estrecha diferencia entre ambos postulantes y la existencia de mesas observadas e impugnadas hacen prever que el proceso de escrutinio se extenderá durante varios días.
Desde el entorno de Sánchez destacaron que la tendencia refleja el respaldo de amplios sectores populares y rurales a su propuesta política. El candidato llamó a respetar el proceso democrático y a esperar el resultado oficial.
Por su parte, Fujimori insistió en que la elección aún no está definida y reclamó prudencia hasta que se complete el conteo total de votos. La dirigente de Fuerza Popular pidió además que los organismos electorales garanticen la transparencia del proceso.
La polarización que marcó la campaña volvió a reflejarse en las urnas. Mientras Sánchez obtuvo un fuerte respaldo en regiones del interior del país, Fujimori mantuvo una importante base electoral en Lima y otros grandes centros urbanos.
El Jurado Nacional de Elecciones ya había advertido que la certificación definitiva de los resultados podría demorarse hasta mediados de julio debido a los nuevos mecanismos de revisión establecidos para las mesas observadas. Por ello, aunque Sánchez aparecía al frente del escrutinio al cierre de esta edición, el desenlace de la elección presidencial peruana seguía oficialmente abierto.
