La puja de liderazgos agita al PJ bonaerense
La tensión entre Kicillof y La Cámpora aumenta y obliga a reordenar las estrategias para la construcción electoral del principal bastión peronista.
La provincia de Buenos Aires se transformó en el escenario principal de una batalla por la conducción del peronismo. Los alineamientos internos dejaron de ser diferencias de criterio para convertirse en un quiebre estructural que divide las aguas en el principal bastión electoral del país. Por un lado, el gobernador Axel Kicillof busca consolidar un liderazgo basado en la gestión territorial, mientras que el espacio de La Cámpora, comandado por Máximo Kirchner, endurece su postura para preservar la centralidad y el poder de arbitraje de la expresidenta Cristina Kirchner.
El distanciamiento que comenzó a gestarse tras los reordenamientos partidarios alcanzó un punto de máxima tensión. El kirchnerismo duro ya no oculta su malestar con el gobernador bonaerense al que acusan de buscar una emancipación política apresurada. En las filas del camporismo circula con fuerza el reproche por la supuesta distancia institucional que el mandatario provincial tomó respecto de la conducción tradicional, un factor que en el MDF consideran una maniobra coordinada para minar la proyección nacional de Kicillof.
Debate abierto en la Provincia
La confrontación discursiva sumó elementos de alto voltaje doctrinario en los actos que ambas tribus desplegaron en el territorio bonaerense. Desde el camporismo se reactivó la idea de que cualquier construcción alternativa debilita el frente opositor. Las críticas apuntaron a los proyectos personales, argumentando que las figuras individuales no pueden anteponer sus pretensiones al destino del movimiento. La escalada incluyó comparaciones históricas con viejas líneas sindicales de los años sesenta que pretendían un peronismo sin su líder fundador.
Frente a este despliegue, la respuesta se enfocó en sostener la institucionalidad y esquivar la confrontación directa. Kicillof dio instrucciones precisas a su gabinete de no responder los agravios y concentrar toda la energía en confrontar los efectos de las políticas económicas del Gobierno nacional. Para el armado que sostiene al gobernador, el foco debe estar en capitalizar el desgaste de la administración libertaria antes que en dilapidar capital político en discusiones internas.
Fórmulas alternativas y riesgo de dispersión
La discusión de fondo excede las candidaturas inmediatas y se centra en el futuro del espacio. En el entorno de la expresidenta comenzaron a instalarse nombres de referentes nacionales como posibles alternativas para encabezar la propuesta electoral, un movimiento destinado a demostrar que el espacio cristinista conserva representatividad propia. La posibilidad de una oferta fragmentada sobrevuela los análisis de los intendentes del conurbano, quienes miran con preocupación como la falta de una mesa de diálogo puede terminar poniendo en riesgo la victoria en los distritos.
El peronismo bonaerense atraviesa así un proceso de transición complejo. Con las posiciones consolidadas, la tregua técnica que intenta imponer el mandatario provincial choca con la ofensiva constante de una agrupación que no está dispuesta a ceder la lapicera del armado bonaerense.
