El Gobierno aplicó restricciones a la prensa en Casa Rosada
La reapertura de la Sala de Prensa al periodismo acreditado llegó con nuevas trabas y controles inéditos definidos por el Ejecutivo.
Después de doce días de una prohibición inédita en democracia, el Gobierno reabrió la Sala de Prensa de la Casa Rosada. La decisión habilitó el retorno de más de cincuenta periodistas acreditados, pero bajo un esquema de restricciones que transformó el acceso en un recorrido vigilado y condicionado. El regreso coincidió con la primera conferencia de Manuel Adorni tras más de un mes de silencio, en un intento oficial por recuperar la iniciativa política.
El jefe de Gabinete se presentó en el primer piso de la sede de Gobierno en el horario clásico de las conferencias, aunque esta vez su exposición estuvo centrada en gestión y proyectos, sin referencias a la causa judicial que lo involucra. En el oficialismo confían en que su paso por Diputados haya servido para contener el desgaste mediático, aunque las pruebas y denuncias por enriquecimiento ilícito continúan emergiendo en la escena pública.
Restricciones y controles
El retorno de la prensa está lejos de significar normalidad. Los acreditados debieron ingresan por una entrada secundaria en Balcarce 78 y atravesar un doble control de pertenencias, además de presentar su DNI físico. Los datos biométricos continúan dados de baja, lo que impide el acceso habitual. Una vez dentro, los periodistas son escoltados hasta la Sala de Prensa, sin posibilidad de circular libremente.
Las limitaciones alcanzan también los espacios comunes. El Patio de las Palmeras quedó vedado y los vidrios de ciertas ventanas fueron esmerilados para impedir la visión. También prohibieron la permanencia en pasillos y salones, lo que restringe la posibilidad de registrar visitas y movimientos de funcionarios.
Un cerrojo político
El Gobierno justificó las medidas en la seguridad presidencial, aunque Javier Milei rara vez utiliza la Casa Rosada como sede de trabajo. Con este contexto, la denuncia de espionaje ilegal, impulsada por Casa Militar, sirvió como argumento oficial para implementar el nuevo cerrojo.
La reapertura de la Sala de Prensa, lejos de restituir derechos, expone un modelo de control que limita el trabajo periodístico y profundiza la tensión con los medios. Lo que se presenta como un retorno es, en realidad, un acceso condicionado que refleja la decisión política de restringir la cobertura presidencial y blindar al Gobierno frente a la mirada pública.
