El Gobierno avanza con el Súper RIGI y la Ley de Lobby

El oficialismo apuesta a dictaminar ambos proyectos la próxima semana y confía en lograr la media sanción el 24 de junio.

El Gobierno nacional se prepara para recuperar protagonismo en la Cámara de Diputados con el avance de dos proyectos considerados claves: el régimen de promoción de grandes inversiones, bautizado Súper RIGI, y la ley que busca regular la actividad de lobby. La estrategia oficial apunta a que ambas iniciativas obtengan dictamen la próxima semana y lleguen listas a la sesión prevista para el 24 de junio, donde confían en reunir los votos necesarios para la media sanción.

La jornada legislativa del día de ayer comenzó con el análisis de la propuesta de transparencia en la gestión de intereses, debatida en un plenario de Asuntos Constitucionales y Legislación General. Más tarde, las comisiones de Presupuesto, Industria y Ciencia abordaron el proyecto de incentivos para inversiones de gran escala en sectores tecnológicos y energéticos. El oficialismo busca acelerar los tiempos y mostrar cohesión en un escenario donde la figura de Patricia Bullrich viene ganando espacio en la agenda parlamentaria.

La ley de lobby y sus alcances

El proyecto de regulación de lobby establece la creación de un registro público obligatorio en el que deberán inscribirse empresas, cámaras y representantes que gestionen intereses ante funcionarios y legisladores. La iniciativa exige que se detallen reuniones, beneficiarios y objetivos de cada gestión, además de imponer obligaciones de transparencia a los propios funcionarios. Para el oficialismo, la norma busca ordenar una práctica extendida pero poco regulada, y al mismo tiempo enviar una señal de institucionalidad hacia los mercados internacionales.

El Súper RIGI y la apuesta tecnológica

En paralelo, el Gobierno impulsa el debate del Súper RIGI, un esquema diseñado para atraer inversiones en actividades vinculadas a la innovación y la energía de avanzada. Entre los sectores alcanzados figuran la producción de baterías, el desarrollo de inteligencia artificial, los semiconductores, el hidrógeno verde, la energía nuclear de nueva generación y la fabricación de vehículos eléctricos. El régimen prevé beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios por hasta 30 años. También incluye reducción del impuesto a las Ganancias, ventajas para importación y exportación, y una liberación progresiva de divisas provenientes de exportaciones.

El oficialismo presenta al Súper RIGI como motor de atracción de capitales en un momento de fuerte necesidad de divisas, pero la promesa choca con la realidad de un país que arrastra bajos niveles de inversión y desconfianza externa. Desde La Libertad Avanza aseguran que tienen respaldo suficiente para aprobar ambos proyectos y que la sesión del 24 de junio será una muestra de fortaleza legislativa.

El doble movimiento legislativo refleja la intención del oficialismo de recuperar iniciativa en la Cámara baja y de instalar temas que considera estratégicos para su programa económico. Mientras tanto, la oposición advierte sobre los riesgos de concentrar beneficios en grandes corporaciones y de abrir la puerta a un esquema de lobby que, aunque regulado, podría institucionalizar prácticas de presión sobre el poder político.

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