Alak confirmó la fecha para inaugurar Plaza España
La ciudad se prepara para celebrar la renovación de uno de sus espacios más emblemáticos.
El exsenador se apartó del partido y criticó el respaldo a Manuel Adorni.
26/06/2026 - 00:00hs
Esteban Bullrich sorprendió al anunciar su renuncia irrevocable al PRO, el partido que ayudó a fundar junto a Mauricio Macri hace más de dos décadas. La decisión fue comunicada mediante una extensa carta publicada en sus redes sociales y dirigida al expresidente, en la que expresó que ya no se siente representado por las decisiones de la conducción. “Por medio de la presente quiero presentar mi renuncia irrevocable al PRO, partido que tuve el honor de fundar junto a vos hace más de veinte años”, escribió al inicio del mensaje.
El exsenador repasó su trayectoria dentro del espacio y recordó los valores que dieron origen al proyecto político. Sin embargo, advirtió que desde hace tiempo percibe una distancia cada vez mayor entre esos principios y las decisiones adoptadas por la dirigencia. “No se trata de diferencias tácticas ni de matices propios de cualquier fuerza política. Se trata de una distancia cada vez mayor entre los principios que decimos defender y las decisiones que finalmente adoptamos”, señaló en su carta.
Bullrich señaló la importancia de actuar en coherencia con sus convicciones y que permanecer en el partido implicaba aceptar situaciones con las que ya no se sentía identificado. En ese marco, mencionó como motivo central el respaldo del PRO a Manuel Adorni. “La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia”, afirmó. Y agregó que las organizaciones políticas revelan su verdadera identidad a través de aquello que deciden justificar, tolerar o defender.
A pesar de las críticas, Bullrich subrayó su agradecimiento hacia el partido y sus dirigentes. “Deseo sinceramente que el PRO pueda reencontrarse con el espíritu que inspiró su nacimiento”, concluyó.
La renuncia de Bullrich deja al PRO expuesto como un espacio que se acomoda a conveniencias y protege figuras cuestionadas, un signo de desgaste que erosiona su credibilidad política.