Milei sacrifica recursos previsionales y favorece a los mercados financieros

La creación del FAL desvía ingresos públicos y reduce la recaudación, consolidando un modelo que privilegia la especulación financiera.

El Fondo de Asistencia Laboral (FAL), reglamentado por el Gobierno nacional, fue presentado como un mecanismo para aliviar a las empresas en el pago de indemnizaciones. Sin embargo, la medida implica un redireccionamiento de recursos que hasta ahora financiaban el sistema previsional hacia vehículos de inversión administrados por la Comisión Nacional de Valores. Las contribuciones patronales que antes ingresaban a la Anses, pasarán a alimentar fondos vinculados al mercado financiero, con una pérdida de recaudación que se proyecta en 0,05% del PBI este año y en 0,3% en 2027.

El impacto sobre las cuentas públicas es evidente. El Tesoro deberá cubrir el déficit que se genere en el sistema previsional, mientras el Gobierno celebra la posibilidad de que el flujo de dinero disparen las cotizaciones de los activos argentinos. Se trata de una apuesta que privilegia la especulación financiera por encima de la seguridad social y que desnuda la orientación del equipo económico.

Un guiño a las empresas y a la bolsa

El ministro de Economía, Luis Caputo impulsa el mecanismo del FAL como un espaldarazo a la bolsa local. El esquema recuerda a las viejas AFJP, que también trasladaban aportes a fondos privados. La diferencia es que ahora el subsidio se dirige a las empresas, que reciben un alivio en un gasto clave como las indemnizaciones. El discurso oficial sostiene que la medida generará confianza y dinamizará el mercado. Para las compañías, el beneficio es inmediato; para el Estado, la pérdida de ingresos es estructural.

El costo social y fiscal

Cabe mencionar que la prórroga de la puesta en marcha del FAL al mes de noviembre, se explica por la estrechez fiscal que atraviesan las arcas públicas. El Gobierno intenta sostener el superávit con recortes y con ingresos extraordinarios como Ganancias de sociedades, pero la tendencia muestra un deterioro persistente. La Anses, que ya vio eliminada la posibilidad de moratorias, enfrenta ahora un vaciamiento de recursos que compromete el financiamiento de jubilaciones y prestaciones.

Mientras reduce los recursos que financian el sistema previsional, el Gobierno impulsa un esquema destinado a canalizar esos fondos hacia instrumentos financieros. La medida profundiza un cambio en la lógica de administración de los aportes patronales, que dejan de reforzar los ingresos de la Anses para alimentar vehículos de inversión vinculados al mercado. El desplazamiento de recursos desde la seguridad social hacia activos financieros consolida una orientación que prioriza el desarrollo bursátil por sobre el fortalecimiento del sistema previsional.

De esta manera, La pérdida de PBI en pos de los intereses financieros marca el rumbo de una política que sacrifica el equilibrio fiscal y la seguridad social para sostener la valorización de activos. El costo lo pagarán los jubilados y los trabajadores, mientras el Gobierno celebra un espejismo bursátil que no resuelve la crisis de fondo.

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