Nación acelera el traslado de costos del gas a los hogares
El Ejecutivo confirmó que los aumentos llegarán más rápido a las facturas y que el mercado fijará los precios.
La secretaria de Energía, María Tettamanti, anunció cambios regulatorios para que las diferencias de costos en el sistema gasífero se reflejen con mayor rapidez en las facturas residenciales. Tettamanti también señaló que el Estado dejará de intervenir en la determinación del precio del gas, delegando esa tarea al mercado. La decisión tiene lugar en un contexto de aumentos tarifarios y reducción de subsidios, que incrementan el peso de los servicios públicos sobre los ingresos familiares.
Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA (IIEP) y el Conicet, la factura promedio de gas para un usuario sin subsidios alcanzó en mayo los 71.732 pesos, mientras que para quienes reciben asistencia llegó a 52.040. En el caso de los usuarios de ingresos altos, el promedio se ubicó en 49.972. El informe mostró que la combinación de mayores tarifas y mayor consumo disparó un incremento del 53,3% en apenas un mes.
María Tettamanti explicó que hoy las diferencias de costos se compensan dos veces al año, pero que el Gobierno busca modificar ese esquema para que los ajustes se trasladen con más periodicidad. La funcionaria afirmó que los usuarios absorberán los mayores costos, aunque con menor estacionalidad entre invierno y verano. En ese marco, defendió que el precio del gas debe surgir de la competencia y no de decisiones estatales, lo que marca un contraste con la lógica de las últimas dos décadas, cuando el Estado intervenía con subsidios y regulaciones.
Por otra parte, el estudio del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA reveló bajos movimientos en las cuentas públicas vinculadas al sector energético. Enarsa registró un incremento del 282% en sus transferencias, mientras que el Fondo Fiduciario para el consumo de gas aumentó 223%. Los investigadores advirtieron que esos números no reflejan las inversiones necesarias para afrontar la demanda invernal, lo que refuerza la tensión entre la nueva filosofía de “traslado de costos” y las necesidades de los usuarios.
