EDITORIAL
No por reiterativo deja de ser cierto
Por M.R.CH. V. de B.
La situación, por reiterativa, no deja de ser terrible.
Nuestro Presidente tiene un serio problema de comprensión de los temas internacionales, económicos y políticos. Y esto volvió a quedar demostrado ayer, durante el cierre de la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20.
Esto no sería grave si solo lo involucrara a él, a su familia o a su empresa privada Socma, pero lo que hace o deja de hacer nos afecta a todos, a los 40 millones de argentinos, de los cuales más de un cuarto están bajo la línea de la pobreza, sobreviven como pueden entre la miseria y el hambre.
Ayer, otra vez el jefe de Estado volvió a las metáforas climatológicas: para no decir crisis, habló de una “tormenta” pasajera, dijo que “navegamos por aguas agitadas y logramos mantener el rumbo”. Prometió, como si siguiera en campaña y no hubiese empezado a gobernar, que todo mejorará el año que viene, porque “vamos a acelerar el ritmo de crecimiento”. Pese a todo, aseguró que su Gobierno “se enfoca en reducir la pobreza” y “generar prosperidad”.
Macri habló de una realidad virtual y, lo peor, creyó que los que lo escuchaban (miembros de países del primer mundo, que hace muchos años cubrieron las necesidades básicas de sus compatriotas) le creían. Esos funcionarios, por gentileza o negocios callaron la boca.
Pero yo viví en otra Argentina, un país que hoy nos parece lejano, pero que supo estar en el top ten de las principales economías globales, que fue granero del mundo, alimentando, dando trabajo y hogar dignos a todos.
No puedo callarme ante tamañas sandeces que dan dolor de panza, porque quienes lo escuchaban habrán pensado que todos somos tarados y que entramos en la subestimación que de nosotros hace el Presidente, que creemos que ellos nos darán una mano mientras el Gobierno alimenta la bicicleta financiera con tasas de más del 40% (la más grande del mundo) o hace pelota a todas las economías regionales (esas industrias sin chimenea llevadas a pulmón por argentinos que hicieron la América a fuerza de décadas de trabajo).
Han destruido las cuencas lecheras, el agro, la apicultura, todo aquello que infinidad de argentinos producían en el campo para que usted, querido lector, lo lleve a su mesa.
¿Cómo podemos crecer y salir de la tormenta cuando el 80% de nuestros compatriotas ganan menos de $20.000, con salarios de miseria que afectan también a las fuerzas de seguridad que nos tienen que cuidar ante la creciente ola de violencia?
Lo peor es que quienes nos gobiernan pretenden que esos efectivos mal pagos sean perfectos, impolutos, que nos arreglen nuestras vidas, mientras el ejemplo que se predica desde arriba son cada vez más negociados entre políticos, algunos policías y otros corruptos que dejan entrar la droga (que riega de muerte y violencia el suelo argentino) llevándose millones.
Es cierto lo que reclamaba Elisa Carrió en tiempo que parece haber olvidado: “Hay que refundar la República”. Hay que refundarla: con trabajo y dignidad, no con el “plan” de someter a los pobres con más planes sociales.
Este no es el camino que llevará al Presidente a ganar la elección. Y eso sería estúpidamente secundario. Lo grave es que nos están haciendo pelota, no van a dejar nada en pie y cuando eso ocurra habrá desolación.
Y habrá culpables. Porque no somos el país que sufrió la guerra neutrónica que arrasaría con todo lo que encuentra a su paso. Nuestra desgracia fue haber tenido en el poder a personajes como José Alfredo Martinez de Hoz, Carlos Menem, Cristina Kirchner y ahora a vos, Mauricio Macri.
Me esperancé, como tantos, en que realmente podías cambiar las cosas. Fuimos engañados. Esa es la verdad.Y es muy lamentable.
PD: No estoy ofendiendo la investidura del Presidente, porque verdaderamente Macri no merece llevarla. Porque traicionó a los que lo votaron con falsas promesas. No por imposibilidad, sino por necedad, estupidez y total falta de inteligencia.
