Tierra de nadie: fusilaron a un policía durante un trabajo de rutina

La víctima acababa de ser padre y lo obligaban a viajar 500 kilómetros para trabajar. Quiso identificar a dos hombres, que abrieron fuego.

En un sangriento episodio que tuvo lugar en las últimas horas nuevamente en el conurbano bonaerense, el sitio más peligroso del país, un policía fue asesinado a balazos en medio de una tarea de rutina, y pese a la gravedad del hecho hasta el cierre de esta edición aún no había personas detenidas y ni siquiera identificadas, señalaron ayer voceros oficiales abocadas a la investigación.

De acuerdo a los portavoces, todo se inició la tarde del sábado cuando la víctima, que se había egresado en febrero de la fuerza, tenía 30 años y oficiaba de caminante en la base de la Fuerza Barrial de Aproximación (FBA) en el partido de Tres de Febrero, dentro de la zona conocida como Fuerte Apache, se encontraba con un par de compañeros llevando a cabo un operativo de rutina en las inmediaciones de la Avenida Militar 2949, Nudo 01.

El joven intentó identificar a dos sospechosos, pero estos empezaron a correr y, ante eso, Alan Fabián Molina se adelantó cerca de 30 metros respecto a sus colegas y entró al sector donde se ocultaron los hombres.

Investigación

En ese momento, y sin mediar palabras, fue atacado a tiros por al menos uno de los implicados. Dos proyectiles impactaron en su cuerpo, en sitios donde el chaleco antibalas reglamentario no cubría: uno en la axila derecha y otro en la cintura.

Cayó malherido y fue trasladado de urgencia, y en estado de inconsciencia, hasta el Hospital Ramón Carrillo. Allí los galenos de la guardia no pudieron hacer nada, más que constatar el deceso debido a la gravedad de las lesiones.

Consumado el cobarde ataque, los criminales escaparon con rumbo desconocido y aún nada se sabe de ellos, y ni siquiera están identificados. La causa, caratulada como “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego” está siendo analizado por la Unidad Funcional de Instrucción N°7 del Departamento Judicial San Martín. Los encargados ya solicitaron cámaras de seguridad que pudieran haber registrado el hecho, y tratan de dar con testigos.

Insólitamente, a Molina lo obligaban a trabajar en el conurbano, pese a ser de Tres Arroyos y estar domiciliado allá. Tenía que viajar todos los días 500 kilómetros, solo de ida, para ir a cumplir con sus funciones. Trascendió que, además, había sido padre hacía poco tiempo.

La DDI San Martín y otras dependencias policiales desplegaron un importante dispositivo en el barrio Ejército de los Andes y zonas aledañas, para dar con los asesinos, hasta el momento sin éxito.

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