Las últimas figuritas y la ilusión de otro Mundial

Miles de chicos de La Plata se juntaron durante el último fin de semana a tratar de llenar los álbumes de figuritas antes de que comience otra Copa del Mundo. Un fenómeno que los más fanáticos y coleccionistas de la Selección conservan como un tesoro en la ciudad.

Casi a modo de enciclopedia, con una información más detallada y en cinco idiomas disponibles, los álbumes y las figuritas de los mundiales de fútbol empezaron a ganar protagonismo hace más de 52 años y se convirtieron en una tradición que se renueva en los dos meses previos y durante la Copa del Mundo.

En 1974, la firma Panini, que hoy sigue teniendo la concesión exclusiva de la explotación del negocio, lanzó el álbum del Mundial de Alemania 1974.

Con la llegada de un nuevo trofeo, luego de que la Selección de Brasil se había quedado en el Mundial de México 1970 con el trofeo Yules Rimet, la marca y la FIFA aprovecharon para explotar la nueva Copa FIFA World Cup, que aparecía en las primeras páginas como una de las novedades del certamen.

En aquel Mundial de 1974, en el álbum oficial de la Copa se le dio más relevancia a las explicaciones de los estadios, se redactaron notas alusivas a la elección del nuevo trofeo y se experimentó un cambio en la manera de organizar el evento, apostando a modernizar la Copa por parte de la FIFA.

En aquel álbum se podía observar a un melenudo, rubio y joven Enrique “Quique” Wolf, como uno de los representantes de la Selección Argentina que disputó aquel Mundial en el cual se le informó a la Selección y hubo minutos de silencio en plena competencia cuando se conoció la muerte del presidente Juan Domingo Perón.

También otra de las curiosidades de aquel primer álbum de Panini fue el parecido físico de un joven Mario “Lobo” Zagalo con el expresidente de la nación Argentina Carlos Menem.

Asimismo, sobresalía la juventud de Norberto Alonso en el álbum del Mundial 1974, como así también la de Ruggeri (con la cara más delgada y el pelo más voluminoso) en el álbum de México 1986.

En el álbum oficial de los mundiales de Francia de 1998 aparece un joven Juan Sebastián Verón con la cabeza rapada, pero con sin llegar a estar pelado como en otras apariciones mundialistas, como en el 2002 o el 2010.

También puede apreciarse la evolución en el retrato de Maradona, la figurita más difícil para los chicos y grandes, desde el Mundial de 1982 hasta el de Estados Unidos 1994.

Otro dato saliente es que a pesar de no haber jugado ningún Mundial desde 1974 hasta la fecha, en el álbum de Argentina 1978 se hace una mención a Pelé y se lo reconoce con una figurita como una de los responsables del éxito de la Selección de Brasil en la historia de los mundiales de fútbol.

Al igual que ocurre con la Copa del Mundo del 2026, el álbum de la firma que tiene la concesión oficial para imprimir las estampas y es reconocida y avalada por la FIFA lanzó un álbum con un número récord de espacios para llenar: hay que juntar cerca de 1.000 figuritas, incluyendo una sección especial patrocinada por una gaseosa muy conocida que es auspiciante de la FIFA y de la organización de la Copa del Mundo.

Panini, el desafío de llenar todos los casilleros, puso a consideración la posibilidad de comprar las últimas 30 figuritas que estarían faltando para llenar el álbum a aquellos que se tomaron el trabajo de buscar y encontrar más de 950 figuritas antes de que comience el Mundial.

En los últimos 12 mundiales, millones de fanáticos de todo el mundo intercambiaron las figuritas y compartieron momentos de la infancia jugando a tratar de llenar los álbumes. Es una tradición que no se pierde y que en las últimas dos semanas empezó a normalizarse la llegada de los paquetes ante la expectativa y la ansiedad por terminar completando todos los casilleros.

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