Adiós a Gina Lollobrigida, musa del cine italiano

Tenía 95 años y se encontraba internada en una clínica de Roma. Llegó a filmar más de 60 películas y trabajó con los mejores directores y actores de su tiempo.

Espectáculos

17/01/2023 - 00:00hs

El cine italiano, y hay que decir que el de todo el mundo también, está de luto. Ocurre que en el día de ayer falleció la actriz italiana Gina Lollobrigida, una de las grandes estrellas de la historia del cine. Fue, para muchos y muchas, musa indiscutible de la cinematografía de Italia. Hacía poco la habían internado en una clínica de la capital, tras sufrir una fractura de fémur en septiembre pasado.

Luigina Lollobrigida, tal su nombre real aunque todos la conocen por el apócope de su nombre de pila, había nacido en Subiaco, una localidad del centro de Italia, el 4 de julio de 1927. Su madre era ama de casa mientras que su padre ebanista. Sus ascendentes familiares eran de clase alta pero luego de la segunda guerra mundial, su familia había quedado en la pobreza. Fue a sus tempranos veinte años cuando decidió mudarse a Roma para empezar a estudiar Bellas Artes.

Debutó en la pantalla grande en 1946 y en 1949, se casó con el médico esloveno Milko Škofic, con quien tuvo a Andrea, único hijo de ese matrimonio que dudaría 22 años. Después de algunas idas y vueltas, que incluye una breve estadía en el cine Hollywodense, a expensas e insistencias del millonario productor Howard Hughes, ella retornó a Italia y en 1953 filmó, junto a Vittorio De Sica, Pan, amor y fantasía, de Luigi Comencini, que le valió una nominación a los premios Bafta del cine británico en la categoría Actriz Extranjera. Es a partir de allí que comienza el período de mayor esplendor de su carrera, hasta comienzos de los setenta.

En 1956 participó en Trapecio, con Burt Lancaster y Tony Curtis, y protagonizó Nuestra Señora de París, adaptación de la popular novela de Víctor Hugo sobre el jorobado de Notre Dame. Apenas algunos años después llegó a trabajar con Frank Sinatra y Paul Henreid en Cuando hierve la sangre (1959). En 1961 fue galardonada con el Henrietta Award, un premio especial de los Globos de Oro por su participación en Tuya en septiembre. Además, en 1964 trabajó junto a Sean Connery en el thriller La mujer de paja. Eso por citar apenas algunas de las grandes obras que protagonizó. Tuvo también sus papeles en obras de teatro y en televisión pero su figura descollante siempre se la encontró en el cine.

Luego también se dedicó a la fotografía (llegó a conseguir una entrevista exclusiva con Fidel Castro) y en 1973 publicó Italia mia, un libro de imágenes que incluía retratos de Paul Newman, Audrey Hepburn y Salvador Dalí, entre otros. También se dedicó a la escultura y, durante algún tiempo también a la política. Nunca llegó a tener la misma trascendencia e importancia que supo tener en la pantalla grande. Hacia 1997, en una recordada entrevista, dijo: “Todavía no le di al cine lo mejor de mí, pero acepto la vida como viene, con entusiasmo y valor. Espero el milagro, la felicidad de ese papel soñado, haciendo fotos, pintando y leyendo. Ésa es mi mayor riqueza, que me intereso por todo".

Sus últimos años se vieron teñidos por conflictos con algunas parejas y sucesos amarillistas. Por ejemplo, en 2000 comenzó un noviazgo con el empresario español Javier Rigau, 34 años más joven que ella. La actriz terminó denunciándolo por estafa y falseo de documentación. Otro triste suceso tuvo con una de sus últimas parejas, Andrea Piazzolla, muchísimo más joven que ella. Durante aquella relación ella manifestó en reiteradas veces la fría y distante relación que tenía con su hijo. Pero nada opaca la carrera de Gina. A quien en algún momento, los medios la consideraron “la mujer más bella del mundo”. Tan así fue que, según se cuente, los franceses adoptaron el término lollobrigienne como sinónimo de belleza.

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