entrevista
Agustín Aristarán: “Laburar con estas dos bestias actorales fue maravilloso”
El multifacético artista se une al éxito teatral que ahora tiene su versión cinematográfica para cerrar un ciclo virtuoso.
Parque Lezama, de Juan José Campanella, protagonizada por Luis Brandoni y Eduardo Blanco, tiene a Agustín Aristarán en un rol clave. El protagonista de la próxima Charlie y la fábrica de chocolate y parte del programa Otro día perdido, cuenta detalles de su experiencia en la película que llegó a Netflix.
—¿Alguna vez imaginaste que ibas a estar en una película con Brandoni, Blanco, dirigido por Campanella?
—No. Lo soñaba, lo anhelaba. Me parecía increíble pensarlo, pero no creía que iba a pasar. Cuando pasó, todo fiesta, todo maravilloso.
—¿Habías visto la obra?
—¿Sabés que no? Lo cual, cuando me llamó Juan, me dijo, ¿vos viste Parque Lezama? Le digo que sí, me la contaron. Y le digo, no, ¿por? Bueno, bueno, mejor, me dijo. Mejor, me hubiese gustado que vieras, pero mejor porque quiero que hagas uno de los papeles. ¿Cómo? Sí.
—¿Y después viste algún registro o algo?
—No, de hecho me lo prohibió.
—¿Vos ingresaste al universo de Parque Lezama la película sin saber nada?
—Conocía mucho la historia, por supuesto, fue una de las obras más exitosas que existió en el teatro argentino. Pero no, fue sin registro. De hecho, es una elección también mía cuando tengo que afrontar un personaje que ya existió, como fue el caso de los musicales que hice, que fueron personajes muy icónicos, o este Menéndez Robert que ya existía. No lo quise hacer. Pero igual le pregunté, Juan, ¿vos querés que vea la obra? Porque la tenía, por supuesto, filmada. Y me dijo, no, no, no, prefiero que no. No quiero que la conozcas.
—¿Y cómo fue ese primer día en el set?
—En el ensayo primero fue. Que tuve que pedir que corten en un momento. Porque, nada, miré para el costado y estaba Juan dirigiéndome, estábamos ensayando en su teatro, en El Politeama, Luis, Eduardo y yo en el medio, y como dije, ¿qué pasa acá? Y en un momento dije, esperá, un segundito, esperá un segundito. Y ahí fue como, che, acomodé un poquito el Jenga y seguí. Y el primer día en el set fue también muy emocionante, muy hermoso. Todo el equipo de Juan son todos muy amorosos. Y laburar con estas dos bestias actorales fue maravilloso.
—¿Cómo fue un poco eso? En el rodaje, ¿no? Estar diciéndole parlamentos a ellos dos, digo, que vienen de más de 1.300 representaciones de la obra, pero que también tienen toda una trayectoria en el teatro. Vos también, obviamente.
—No, no existe mi trayectoria al lado de ellos. Ni siquiera es trayectoria, es carrera. Ya será trayectoria en algún momento, ojalá. Muy emocionante, realmente. Era una escena muy compleja, es una escena larga, la de, habrás visto la de Menéndez Robert, y es justo en el momento en el que empieza a atardecer. Entonces teníamos ese tema de que el atardecer era real, si bien había un montón de condimentos técnicos como para poder generar algunos momentos, pero la verdad es que era un atardecer real. Entonces tenían que ser en esos 25 minutos de gracia que nos daba el día. Con un montón también de cuestiones, que era cuando terminaba de bajar el sol, que se prendan las luces del parque, había todo un montón de cuestiones. Sumado a que el que me tiraba el texto adelante era Beto Brandoni, y al que estaba diciendo acción y corte era Juan José Campanella. Entonces era todo muy emotivo y muy hermoso, y mucha presión también.
—Lo hablábamos recién, el laburo de ellos dos es para alquilar balcones. Y el tuyo también. Y hay algo que despierta en la dinámica de Antonio y León justamente tu personaje, porque ellos son dos seres que se conocen, se repelen, pero en determinado momento empiezan a conectar. Y tu personaje es un poco el disparador de eso, no vamos a contar mucho.
—No, pero Menéndez Robert es el nexo a que ellos dos se unan en esta causa de combatirme a mí, básicamente. Pero arranca muy lindo, como en un momento no quiere saber nada el personaje de Eduardo, no quiere meterse en ese despelote que el otro le propone y le propone y le propone y sigue, no para.
