entrevista
Juan Leyrado: “Construyamos a partir de nuestra diferencia”
El popular actor vuelve a los escenarios en un unipersonal en el que revisa a una de las figuras más importantes y polémicas de la historia Argentina.
Los sábados de abril, y los viernes y sábados de mayo, se presenta en el Centro Cultural de la Cooperación (CABA), Sarmiento, la clase, una obra de Juan Francisco Dasso, bajo la dirección de Nicolás Dominici, protagonizada por Juan Leyrado. Con él hablamos sobre el proyecto.
—¿Qué recuerdo o qué tenías de Sarmiento presente?
—Primero que era un muchacho, un hombre que no quería y ni hubiese imaginado nunca interpretarlo, no me hubiese interesado para nada. Tenía lo que me contaban y no me contaban en la escuela, me reía con el himno. Nada, había que leer un poco Facundo, que leí 15 hojas y lo tiré. Este hombre es un facho. No me caía en gracia, no me imaginé que lo iba a hacer. Y bueno, las cosas vinieron de tal forma que, por una ocurrencia de un amigo, que me dijo “vos te pareces a Sarmiento, hacé a Sarmiento”, digo, ni en pedo, y bueno, por negarme, negarme, empecé a leer y a decir, a ver, y me di cuenta, se me abrió un mundo, obviamente no me he leído los 53 volúmenes que tiene, libros que tiene en su obra completa, pero primero empecé a seguir lo de Facundo, un gran libro, que me di cuenta que, bueno, hablaba de los gauchos, me iba explicando de qué gauchos hablaba. De esos que uno los puede llevar en el tiempo y puede encontrar semejanzas distintas, pero bueno empecé a reconocer en mí qué tenía yo y qué tenemos, y qué poco hablamos de nuestro país, de la ideología de nuestro país, la ideología tiene que ser así, o sea, lo poco que queremos en nuestro país. La edad me hizo pensar en eso, entonces me di cuenta que él tenía un proyecto, su manera, puede ser, en esa época podía haber sido de derecha, ahora decir de derecha es una fatalidad, no puede pasar de derecha al contrario, esto es lo terrible que vive el mundo. Entonces, pasaron 138 años, me dije Juan, ahora los políticos cambian de un día para otro, el partido, la ideología, todo, hace 138 años que no hay que ahorrar sangre de gauchos. Se peleó con Mitre después, y después se peleó también con La Rural, se peleó con el campo, porque no era el campo nuestra patria, nada más, y se peleó con el hecho de que este país realmente, en su longitud, y eso de “civilización o barbarie”, no hay barbaries, lo que se crea en esa disociación en ese encuentro que se encuentra, somos bárbaros y después civilizados ó bárbaros y civilizados. Somos esas dos cosas, somos civiles, entonces dejémonos de pelear con eso, construyamos a partir de nuestra diferencia, y esa diferencia, en vez de separarla, en vez de que haya una grieta, tenemos que salir de esa cosa. Se me hizo tan fácil, que dije, voy a hacerlo. Sarmiento me toma a mí después de 138 años y yo lo tomo a Sarmiento.
