entrevista

Luis Luque, Alberto Ajaka y César Bordón integran un policial distinto

El trío trabaja en Un crimen argentino, película del realizador Lucas Combina, protagonizada por Matías Mayer, Nicolás Francella y Malena Sánchez.

Espectáculos

04/09/2022 - 00:00hs

Un crimen argentino, de Lucas Combina, es la nueva apuesta local de Warner Pictures y HBO Max para generar contenidos de calidad que habiten primero las salas y luego la plataforma que recientemente cumplió un año. En ella Luis Luque, Alberto Ajaka y César Bordón componen personajes claves del relato basado en la novela homónima de Reynaldo Sietecase y que analiza un caso policial real ocurrido en medio de la transición de la Dictadura cívico-militar a la democracia. Diario Hoy habló con ellos para conocer detalles de la potente propuesta.

—¿Cómo fue volver a los años 80?

—César Bordón: En el imaginario de mi generación es muy cercano y siempre es interesante representar esa época de alguna manera, pero insisto con que es el perfume de esos años incluido en una historia de un crimen que no necesariamente es una película política, aunque es inevitable politizarla. He crecido en esa época y hay cosas de la imaginación temprana a la que es fácil acceder.

—Alberto Ajaka: Yo era chico, me agarró en la adolescencia, dependiendo de qué ochentas hablamos. Cuando algo está atravesado por la Dictadura, siempre se ha tomado el comienzo, pero acá se narra el debilitamiento de la fuerza, con el personaje de Luis que vislumbra cierta esperanza. Eso es algo novedoso de la película.

—CB: Luis tiene una frase que dice en la película que es: “Estos se van a ir”.

—AA: Tenerlo en la película me hizo reflexionar y pensar sobre eso: que los poderes, incluso los más siniestros, se van debilitando, y en ese debilitamiento pueden producir más horror.

—Luis Luque: Yo tenía todo muy vívido en la piel y mi corazón, por la manera en la que me criaron, y las que me comí. Trabajé con el cuidado que había que tener, porque esta película te hace reflexionar mucho. Yo no sé si pasé eso, pero desde ahí surgió toda mi búsqueda mística de inmortalidad; había tanta muerte cerca. Lo peor que te puede pasar es conocer la violencia en serio, es una síntesis interesante, porque yo te puedo decir que no conocés la violencia en serio; por eso el miedo se multiplica tanto. Yo soy contrafóbico, el miedo me impulsa, veo jóvenes que hacen Hamlet, y nosotros para hacerlo teníamos que hacer terapia. Hay una parte que te queda grabada: la Iglesia, la escuela, te cortaban el pelo cada cuatro minutos, la calle, quedás chiflado. Es como si te robaron, y eso va con vos siempre, tenés miedo, y en una oportunidad como esta vuelve. Pero mi analista me hizo entender que el miedo es la mejor arma que tenemos, porque te paraliza y te da tiempo para pensar; si no, salís corriendo.

—¿Cómo es trabajar en una película de género?

—LL: Yo ya hice muchas y me encanta, inspiradas en hechos reales pocas, El robo del siglo, sí más de situaciones reales, pero no acepté nunca de personas “reales”, porque la gente se confunde.

—CB: El policial me va muy bien, me gusta mucho, me siento como pez en el agua, claro que después depende de muchas cosas, porque el actor es un rulemán dentro de una gran maquinaria y de lo que se trata es de hacer girar esa ruedita. Es interesante que sea un hecho real que no tenga tanta relevancia porque cuando es demasiado conocido condiciona mucho más, claro que en Rosario tendrán mucha más información, pero yo no lo conocía hasta leer el libro, así que tomarlo como ficción y representarlo es muy rico.

—AA: Es el género por excelencia el thriller en el cine, y eso tiene un correlato de dónde viene, de la literatura, y hay un desafío muy grande en la trama, la investigación, el verosímil, porque en la Argentina es muy difícil poner a un héroe de la investigación en la Policía, y menos el investigador privado, los nórdicos son oscuros, los yanquis tienen el bueno y el malo y nosotros no tenemos opciones. Acá el fiscal, el juez y el periodismo, vienen un poco a suplir el lugar de justicia ciega y de poder no estar incriminados en el delito.

—LL: ¿Puede ser que el género atrapa porque intenta develar algo que nos amenaza?

—AA: Tiene además la categoría de lo oculto más que en la ciencia ficción, por ejemplo yo paso por un edificio de un barrio acomodado e imagino cuántos delitos se estarán cometiendo adentro, muchos más que en barrios más populares.

—CB: La ciencia ficción cuenta un hecho totalmente imaginario.

—LL: La ciencia ficción es el oráculo, no tiene techo.

—AA: Habilita absolutamente todo y es un género abierto que permite, por ejemplo, como acá, rozar hechos políticos, es el género por excelencia, el suspenso, es la clave del cine que uno quiere ir a ver, a mí me gusta mucho más ver eso que las películas de guerra.

—LL: El gato de las nueve colas resuelve la película en el primer plano, estás tenso toda la película, y termina con el mismo plano.

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