Paola Krum: “Yo siempre vuelvo al teatro”
La actriz regresa a los escenarios con una comedia que analiza la felicidad y los vínculos y que marca su vuelta tras un año de ausencia.
entrevistaLa actriz regresa a los escenarios con una comedia que analiza la felicidad y los vínculos y que marca su vuelta tras un año de ausencia.
11/03/2026 - 00:00hs
Maldita Felicidad llega este 19 de marzo al Metropolitan con dirección de Daniel Veronese y los protagónicos de Pablo Echarri, Paola Krum, Carlos Portaluppi e Inés Palombo. Hablamos con Krum para saber detalles de su vuelta al teatro y el reencuentro con Echarri.
—¿Cómo fe el reencuentro con Pablo?
—Hermoso, la verdad que nos fuimos encontrando a lo largo de la vida muchas veces en el trabajo, en todos los lugares porque hicimos televisión un montón, pero también hicimos teatro. Bueno, ahora volvemos a hacer teatro y también hicimos cine. Es un gran compañero, es mi amigo y es alguien en que confío plenamente. Entonces la confianza que te da el otro en este trabajo es fundamental. Encontrarse con la mirada del otro y confiar, saber que lo que pide va a ser devuelto de la mejor manera. Es muy, muy importante. Así que fue un hermoso reencuentro como lo es siempre.
—Recién lo escuché decir que te descubrió como comediante…
—Porque no me vio en el teatro, le decía recién en una nota eso, es porque no me viniste a ver al teatro. Pero Maldita Felicidad es una comedia súper, un disparate, muy divertida y claro es la primera vez que nos encontramos en medio de una comedia y por ahí él se sorprende de algunas cosas. Yo también me sorprendo porque uno cuando empieza un trabajo cada personaje es una sorpresa, no sabes con qué te vas a encontrar, con lo propio, con qué va a salir de eso. Así que sí, es la primera vez y de verdad que los encuentros con el otro pueden ser infinitos, de acuerdo a al momento de la vida en el que te encuentres, sos otro también, sos otro. Hay algo que nos conocemos como de lo más hondo, pero estamos parados en lugares muy diferentes y eso es muy emocionante también. A mí me emociona un montón eso. Me acuerdo que cuando estábamos haciendo las fotos, y me encontré como en esta edad y conocer tanto al otro y encontrándote a lo largo de la vida, es muy emocionante ver los cambios del otro y encontrándote a lo largo de la vida. Es muy emocionante.
—¿Qué significa para vos volver al teatro?
—Yo siempre vuelvo al teatro. De hecho empecé en el teatro. El año pasado yo tuve un año complicado porque tuve un accidente feo que me ha impedido trabajar. Una lesión muy grave y yo iba a hacer un unipersonal en el San Martín. Y no lo pude hacer, y fue difícil. Yo estoy acostumbrada a estar sin trabajar, a elegir también mis trabajos, pero este reencuentro con el trabajo me encuentra nueva en un punto como si como si me hubiera despertado de algo difícil y volviera no sé, renovada.
—Hablando del teatro, ¿te gusta ver a los compañeros, gente con la que en algún momento compartieron algo?
—Sí, veo mucho teatro, off también. Me gusta mucho el teatro. Al comercial voy cuando están mis compañeros también, o porque me gusta un director, o porque yo soy amiga de amiga de Javier Daulte, porque trabajamos muchas veces juntos, porque lo admiro y porque lo quiero, entonces voy a ver todas sus obras, o sea muchas cosas me convocan diferentes, pero me gusta ver teatro y sé lo difícil que es hacer teatro. Antes de ver una obra siempre me da un tremendo miedo. Me agarra como una especie de, no sé si podría nombrarlo con algo tan trágico como el miedo, sino como un temblor, ¿viste? como un temblor de saber que se viene algo que da vértigo.
—¿Te sigue dando “miedo” al subir a un escenario?
—Sí, muchísimo. Cada comienzo para mí es un temblor, se me mueve todo, me sigue pasando, no sé si cada vez más hoy día, porque eso quisiera sacármelo de encima, como que ahora entonces más, es como renovar cada vez y también la experiencia que va dando como la necesidad de abordar un nuevo lugar. No tomar las cosas siempre de la misma manera. Ya no quiero vivir las cosas como las vivía hace un tiempo, sino que a que parezca algo nuevo, algo diferente.
—En el teatro últimamente la comedia te convoca…
—No es que yo elijo los trabajos, por ejemplo con Casa de muñecas, era algo inevitable para mí, meterme aún con lo que significaba, me daba miedo y todo, pero era inevitable por el texto, por el director, por el personaje, por todo. Y para mí fue una experiencia increíble. Y después va sucediendo y cada encuentro es diferente y cada experiencia diferente y cada una proporciona algo diferente. Yo busco eso, que cada que cada una me aporte algo nuevo, vivir las cosas de una manera diferente. Crecer un poquitito más, ser un poquitito mejor en algún lado de mí. No hablo de la actuación.
—¿Qué es la felicidad?
—Y para mí la felicidad son momentos realmente muy fugaces. Es como uno se siente mejor con las cosas, con los demás, la vida, con las relaciones, con todo, con el trabajo, creo que es un motor enorme la felicidad, y aparte lo chiquito seguramente es totalmente imprevisible, o sea, no es algo que uno buscó, sino que sucedió y uno la verdad que no estaba esperándolo, sino sucede. Sí sucede porque uno hizo un caminito para llegar hasta ahí.
—La obra tiene que ver con libros y felicidad. ¿Algún libro que vos recuerdes que te haya generado una sensación de felicidad?
—Un libro que nada que ver, pero que lo leí de chiquita este y me daba felicidad. Lo leí de muy chiquita es Cien años de soledad. Pero porque aparte lo leía en una ciudad muy chiquita, que se llama Coronda. Yo tendría 11 años por ahí. Y entonces ese mundo se me mezclaba con el mundo en el que estaba Macondo. Y eso me llevaba, no sé si es la felicidad, pero una ensoñación, como una cosa de que algo que me envolvía como si yo pudiera estar viviendo dentro del libro. Eso me pasó con un montón de libros pero porque a veces lo que produce felicidad de un libro, hace poco leí El buen mal, que es una maravilla y la verdad que no es felicidad, pero es tan genial el libro que me produce felicidad, Satisfacción de estar leyendo semejante libro.