entrevista

Vanessa Ragone y Alejandro Hartmann estrenan Yiya Murano: Muerte a la hora del té

La película documental cuenta con el testimonio y el aval de Martín, hijo de la “envenenadora de Monserrat”.

Yiya Murano: Muerte a la hora del té, la nueva película documental de Alejandro Hartmann, ya se puede ver globalmente en Netflix tras su paso por el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici). Para saber más detalles de la propuesta, hablamos con el director y con Vanessa Ragone, productora del proyecto.

—¿Cuál es el secreto de esta dupla?

—Vanessa Ragone: Nos queremos mucho. Nos respetamos mucho. Sí, somos de la misma escuela de cine. Estudiamos en la ENERC los dos. Somos un poco de la vieja guardia.

—Alejandro Hartmann: Somos re de la vieja guardia. Para mí es muy poco habitual. A ver, Vane tiene mucha cabeza de directora, aunque ahora no lo ejerza, pero dirigió mucho, y de documental en particular. Se mete mucho, mucho, mucho en las historias y en cómo se cuentan las historias. Le da vueltas de qué estamos hablando, que para mí creo que es lo más importante. ¿De qué estamos hablando con esto? Siempre, con todas. Y eso a mí me gusta. Porque tener un productor que no está solo en el proveer, sino en qué estamos haciendo. Y yo creo que soy más o menos permeable a eso y me gusta la discusión. Entonces eso, se hace equipo.

—Se siguen eligiendo…

—VR: Nos conocemos con Alejandro cruzándonos en la vida desde que éramos muy chicos los dos. Y cuando Ale trajo el proyecto de Carmel, yo vi en Alejandro, al que no lo conocía tanto como profesional, un re profesional. Además de un tipo muy empático, una persona que te respondía a todo. Es decir, que hay que hacer el dossier de presentación y estaba. Una dedicación que no es tan sencilla de encontrar en cualquiera. Y luego entramos a unas ligas nuevas, que eran las ligas de la plataforma o el trabajo con Netflix, y era novedoso para nosotros, porque veníamos de hacer otro tipo de proyectos, y supimos abordarlos juntos muy bien, en general con mucha alegría.

—AH: Y no pensamos igual. No, no, no, no pensamos igual. No pensamos igual, pero creo que los dos somos muy abiertos, y ahí hay como una buena sinergia en no pensar igual. Entonces, ahí va saliendo. La vamos llevando.

—Para Carmel, él te acercó él la propuesta, pero después fueron, siguieron indagando, en hitos de la cultura…

—AH: A ver, yo le llevé la propuesta a la productora que se había ganado el Oscar, y la tenía tipo en el messenger de Facebook.

—VR: En principio, pensando en las dos o las tres cosas que hicimos juntos, yo creo que hay algo que siempre nos resuena a ambos, a cada uno desde su manera de ver la vida, la cultura y qué sé yo, que es el aspecto socio-histórico de cada momento, ¿no? Carmel no solo es el crimen de María Marta, sino un momento de la sociedad argentina con unas particularidades. La película de José Luis Cabeza no solo es repasar aquel momento tremendo de nuestra historia, sino, volver a contar algo que todos creemos que sabemos de una época, y algo que creemos que conocemos y conocemos hasta cierto punto. Y Yiya es el caso extremo de eso. Todo el mundo cree que sabe cosas de Yiya, y en un punto se saben pero hay mucho más.

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