HOY EN URUGUAY

Daniela Paciel: “Las fiestas pueden llegar a tener un impacto devastador”

Diario Hoy dialogó en exclusiva con la médica intensivista e infectóloga Daniela Paciel, quien se refirió al temor al colapso, la capacidad de camas disponibles y la importancia de pasar unas fiestas sin aglomeraciones.

A dos días del inicio del verano y con las fiestas de fin de año aproximándose, el aumento de casos en Uruguay no da respiro.

En la semana, el gobierno tuvo que salir a tomar medidas urgentes para marcar el camino. El pasado jueves se detectaron 547 casos nuevos de la enfermedad, lo que marcó otro récord. El horizonte, por el avance de los contagios, no es el mejor.

“En las cifras que pronostican los asesores científicos estaríamos pisando los mil casos día para fin de año, principios del año que viene, y eso conllevaría unos 120 pacientes de CTI (Centro de Tratamiento Intensivo). El sistema a esa cifra la tolera, el tema está en que de las 700 y algo de camas que hay disponibles no todas sirven para asistir a pacientes de CTI del grado de complicación que tenían a lo que asistimos en marzo pasado”, sostuvo en diálogo con diario Hoy la infectóloga Daniela Paciel.

—En enero, cuando recién se empezaba a saber del coronavirus, usted, como otros especialistas, daban cuenta de que todavía no se conocía el poder de diseminación. Casi un año después, ¿qué recuerda de esos primeros momentos y cómo se fue transformando todo en el país?

—Al principio parecía lejano, pero después muy rápidamente hubo una dispersión hacia otros países y nos hizo acordar mucho a lo que pasó con la gripe porcina en 2009, que en ese momento se saturó el sistema de salud a nivel de CTI. Tuvimos muy compleja la asistencia en pacientes graves, entonces pensamos que eso nos iba a pasar nuevamente y realmente se dieron momentos bastante complejos, desde el miedo por la escasez de personal de salud y por los recursos que teníamos.

Pero tenemos un sistema de salud que en los últimos años se vio bastante fortalecido. Las medidas que se tomaron fueron bastantes efectivas. Si bien no hubo una cuarentena obligatoria y el gobierno apostó por la libertad responsable y por el mensaje “quedate en casa”, el mismo fue efectivo, tal vez por miedo, por lo que fuera, y logramos paliar bastante la situación. Por el momento, como no tenemos un sistema colapsado se está pudiendo sobrellevar. El miedo es si llegamos a ese punto de colapso.

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—¿Cómo está la capacidad hoy?

—En todo el Uruguay se estima que hay unas 750 camas disponibles de medicina intensiva que abarcan camas de CTI para entubar y ventilar pacientes, como camas de cuidado intermedio. Más o menos la proporción es 40 por ciento camas de medicina intensiva, 60 por ciento camas de intermedio. Pero aquí hay una línea no muy clara entre unas y otras porque la capacidad de ventiladores se amplió bastante.

Durante la época de vacaciones aumenta la población transitoria en zonas como Maldonado y Rocha, y ahí no hay tantas camas de CTI. Ahí lo que preocupa bastante es si la movilidad en esos departamentos va a aumentar, cómo se reflejaría eso si tenemos más pacientes graves.

En este momento se estima que hay un 60 por ciento de ocupación de camas de CTI por todas las patologías, y de todas las patologías de esas camas solamente 40 y algo es por pacientes con Covid. Estamos en los 100 fallecidos por Covid y tenemos 44 camas de CTI ocupadas. Es una situación de mucha impotencia ver que está pasando esto. Es como un tren que está llegando al abismo y es como que no se detiene. Es una situación compleja.

—Al estar “en la trinchera” están más expuestos al contagio, ¿hubo mucho personal de salud contagiado? ¿Cómo se manejaron?

—Están diagnosticados 887 casos en personal de salud. Esa es información que el gobierno publica diariamente, y de esos en estos momentos hay activos 200. Es decir que es cierto que es uno de los más golpeados. Recientemente falleció un cardiólogo muy querido y reconocido por toda la comunidad científica, padre de un colega y eso nos ha golpeado muy de cerca. Cada pérdida y cada muerte ha sido muy difícil. Son muertes en soledad, mucho más marcada de lo que era antes.

Estamos en una etapa de la medicina intensiva que se quiso humanizar, volver a tener un contacto más humano y esto está haciendo retroceder todo.

—Se acercan las fiestas. ¿Le preocupa que pueda haber un crecimiento de casos?

—Tenemos la experiencia tanto de Estados Unidos como de Canadá que luego de las festividades ha habido un boom de los casos. No­sotros ahora estamos en lo que el grupo de expertos que asesora a la Presidencia indica que es un crecimiento exponencial. Las fiestas pueden llegar a tener un impacto devastador y realmente le pedimos a la gente que por favor cumpla con no aglomerarse. Si bien para algunos ya pasó de moda el decir “quedate en casa”, a mí me parece que el principio fundamental de seguir insistiendo es precisamente eso: no aglomerarse, no ir a lugares que están extremadamente concurridos, todo lo que uno puede hacer pensando en uno mismo, en los seres queridos y en el otro.

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