cultura

FORJA y la Universidad, un debate lleno de actualidad

Un documento destinado a los estudiantes universitarios de nuestro país aborda aristas de una cuestión que permanece pendiente y que es indispensable discutir para el futuro nacional.

F.O.R.J.A. —Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina—, grupo radical yrigoyenista fundado en 1935, separado del radicalismo en 1940 y disuelto al día si¬guiente del 17 de octubre de 1945, por considerar que la constitución de un movimiento nacional y popular de masas daba por cumplidos sus objetivos, desarrolló tam¬bién una importante labor en el seno de la Universidad. Ese agrupamiento intelectual integrado por Arturo Jauretche, Homero Manzi y Luis Dellepiane, entre otros, en 1943 hizo público un documento “F.O.R.J.A. y el proble-ma universitario”, que guarda estricta actualidad.

El documento señala que el 4 de junio de 1943, había comenzado la crisis de un sistema anti¬nacional, y por consecuencia antipopular, fundado hace más de medio siglo para impedir la libre y espontánea formación de la personalidad argentina. F.O.R.J.A. se había impuesto la tarea de contribuir a la formación de una conciencia, sobre cuya base se asentarían las concreciones de la voluntad nacional, en ese sentido se dirige a los estudiantes de la Universidad de Buenos Aires, para plantearles los pro¬blemas específicos del cuerpo de que for¬man parte.

Creía imperioso advertir que el pro¬blema universitario no constituye para F.O.R.J.A. una parcialidad que pueda enfocar¬se puramente como cuestión pedagógica, sino como elemento histórico en la elaboración del destino argentino: “Entendemos urgente la remoción total de las actuales estructuras de la Univer¬sidad, como medio para su identificación con el país y su integración con el pue¬blo; lo cual ha de lograrse, no tanto por las normas jurídicas que organicen la nue¬va Universidad, como por el elemento humano que la integre, y por los frutos de originalidad que rindan en común quie¬nes actúen en su seno. Dejamos también señalado que la Universidad al servicio de la República que venimos a proponer, quedará sin asentamiento si la transformación a operarse en ella, no abarca to¬dos los grados de la educación puesta al servicio del mismo espíritu”.

Interpelaba a la universidad para que no viviera de espaldas al país, ajena a su drama y a la gestación de su destino: “ Costeada y mantenida por el esfuerzo de todos los argentinos, movió a las sucesivas promo¬ciones a buscar en el título profesional la satisfacción —cada día más problemáti¬ca— de la propia comodidad”. Al mismo tiempo, creía que los alumnos son la posibilidad de permitir a la universidad el descubrimiento sen¬timental de lo argentino.

El documento consideraba saludable las inquietudes políticas del estudiantado, ya que la in¬diferencia política y social del claustro, privaría al país del foco desde el cual se irradiarían las corrientes moralizadoras y patrióticas que constituyen todas las posibilidades de salvación argentina.

Cuando F.O.R.J.A. habla de “nación” no se circunscribe al territorio de nuestro país sino a la llamada patria grande: “la comunidad histórica de naciones a que pertenecemos”. Por eso la Universidad de nuestro país siempre debía buscar su fuente de inspiración en Latinoamérica: “reinte¬grándonos a nuestra función histórica, estableciendo las bases de una políti¬ca internacional, de comprensión y defen¬sa mutua, de colaboración y grandeza co¬mún, en la que la realización nacional se integre en la realización de América nues¬tra, para que Argentina y sus hermanas de tierra y tradición, cumplan su misión en el mundo”.

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