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Jorge Donn, el gran bailarín argentino

Revolucionó el arte de la danza en la Argentina y es considerado uno de los mejores bailarines de ballet de nuestro país e ícono de la danza del siglo XX.

Interés General

08/02/2026 - 00:00hs

Fue uno de los artistas argentinos referentes del ballet del siglo XX, cuyo legado continúa inspirando a miles de bailarines en todo el mundo por su honestidad y carácter.

En 1955, con siete años, Jorge Donn ingresó al que, posteriormente, sería el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón

Nacido en la localidad de El Palomar, provincia de Buenos Aires, el 25 de febrero de 1948, fue anotado en la libreta el 29 de febrero, casualmente día bisiesto.

Fue el gran exponente argentino de la danza, quien se destacó por su talento, la participación en películas y producción coreográfica.

“Yo creo que empezó mucho antes: con Nijinsky, con Nietzsche, con Luis XIV, con Shiva...Siglos se escondían en su mirada obstinada de niño exiliado. Siglos de lucha, de amor, de soledad, de angustia y de liberación”, declaró sobre él el coreógrafo francés Maurice Béjart, quien junto a Don conformaron una de las parejas artísticas más influyentes de la danza del siglo XX.

Donn bailó con las mejores bailarinas rusas de la época, como Maya Plisetskaya, Natalia Makarova y Ekaterina Maximova, lo cual le permitió adquirir fama internacional.

Uno de sus mayores logros tuvo lugar en 1976, cuando fue nombrado director del Ballet del siglo XX, cargo que ocupó por 12 años.

Logró un gran reconocimiento del público argentino tras la participación en la película de Claude Lelouch, “Los unos y los otros” (1981). El cineasta quedó cautivado al ver la interpretación de Donn y propuso que el inolvidable bolero quedara plasmado en su film, con el cual ambos alcanzarían fama mundial.

Fue galardonado con el Dance Magazine Award, el premio más importante de la industria de la danza y en 1988, fundó L´Europa Ballet, su propia compañía de danza clásica.

En 1989 recibió un reconocimiento de la fundación Konex a su exitosa carrera y fue catalogado como uno de los mejores bailarines de la historia argentina.

El 30 de noviembre de 1992, víctima del SIDA, murió en Lausana (Suiza) con solo 45 años de edad. Maurice Béjart lo homenajeó con su Ballet por la vida.

En conmemoración de su fecha de nacimiento, desde 1994 todos los 28 de febrero es el Día Nacional del Bailarín.

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