China denunció el bloqueo naval de Estados Unidos y alerta por una escalada en el Golfo Pérsico
Beijing calificó la medida como “peligrosa e irresponsable” y advirtió sobre el riesgo de quebrar el frágil alto el fuego. Teherán denunció un “acto de piratería” y reafirmó su capacidad para responder ante cualquier amenaza en la región.
La creciente disputa en la zona del Golfo Pérsico sumó un nuevo episodio en las últimas horas tras la decisión de Estados Unidos de avanzar con un bloqueo naval sobre los puertos de Irán, una medida que fue rechazada con firmeza tanto por Teherán como por China, que advirtió sobre las consecuencias de profundizar una estrategia unilateral en una zona clave para el comercio energético global.
Desde Beijing, el gobierno encabezado por Xi Jinping se metió en la discusión y cuestionó la decisión de Washington y alertó sobre el riesgo de retroceder hacia un escenario de confrontación sin reglas. “No debemos permitir que el mundo vuelva a la ley de la selva”, sostuvo el mandatario chino en el marco de contactos diplomáticos con líderes regionales, en un mensaje que apunta a la necesidad de preservar mecanismos multilaterales y evitar acciones que agraven la inestabilidad.
En la misma línea, el portavoz de la Cancillería china, Guo Jiakun, calificó el bloqueo como “peligroso e irresponsable” y advirtió que el incremento de operaciones militares en la zona “solo exacerbará las tensiones” y debilitará el ya frágil acuerdo de alto el fuego. Según Beijing, la situación atraviesa una etapa crítica en la que resulta indispensable priorizar el diálogo y respetar los compromisos asumidos por las partes.
El operativo estadounidense, iniciado el lunes, implica la restricción del tránsito marítimo hacia y desde puertos iraníes, incluyendo zonas estratégicas del estrecho de Ormuz, una vía clave por la que circula una parte sustancial del petróleo mundial. La medida se produce tras el fracaso de recientes negociaciones y pese a la vigencia de una tregua temporal, lo que incrementa la incertidumbre sobre la seguridad de la navegación internacional.
Desde Teherán, las autoridades calificaron la decisión como “ilegal” y la denunciaron como un “acto de piratería” en aguas internacionales. Voceros de las Fuerzas Armadas iraníes advirtieron que la seguridad en el Golfo Pérsico y el mar de Omán “es para todos o para nadie”, dejando en claro que cualquier intento de aislar al país tendrá consecuencias en toda la región.
En este contexto, la postura de China refuerza su papel como actor que busca contener la escalada y sostener canales diplomáticos abiertos. La reciente travesía de un petrolero chino sancionado por Washington, que logró cruzar la zona en disputa, fue interpretada como una señal concreta de rechazo a las restricciones impuestas y de defensa del principio de libre navegación.
La crisis en torno al estrecho de Ormuz suma cada vez más países en la discusión. Mientras Estados Unidos apuesta por la presión militar y económica, China e Irán insisten en la necesidad de evitar una escalada que podría tener consecuencias globales, tanto en términos de seguridad como de estabilidad energética.
