El Papa pidió que “depongan las armas” en Medio Oriente
León XIV volvió a lamentar el conflicto que se desarrolla en esta región y exigió que “cesen todos los enfrentamientos”.
El Papa León XIV lamentó el conflicto atroz en Oriente Medio y que los cristianos no pueden vivir en pleno los ritos de la Semana Santa, tras el rezo del ángelus pronunciado al final de la misa del Domingo de Ramos. “En este comienzo de la Semana Santa, estamos más cerca que nunca, con nuestra oración, de los cristianos de Oriente Medio que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y que, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos”, sostuvo el Pontífice.
Al mismo tiempo, lanzó un fuerte llamamiento a favor de la paz al clamar “Depongan las armas, recuerden que son hermanos” en la homilía de la misa de su primer Domingo de Ramos ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.
Con la celebración del Domingo de Ramos comenzó la primera Semana Santa de León XIV tras su elección el 8 de mayo. Mantendrá el tradicional viacrucis ante el Coliseo de Roma y devolverá la misa del Jueves Santo a la histórica basílica de San Juan de Letrán, un cambio respecto a la tradición de Francisco de celebrarla en una cárcel o en un centro de migrantes. El Pontífice también pidió no olvidar “a quienes hoy participan de manera real en su sufrimiento. Su prueba interpela la conciencia de todos”. También encomendó al Señor a los marineros “que son víctimas de la guerra”. “Rezo por los difuntos, por los heridos y por sus familiares. La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz”, destacó.
Su visita a Mónaco
Previo a esta aparición, el sábado estuvo presente en Mónaco, siendo recibido por el príncipe Alberto II y su esposa, la princesa Charlene. Allí, León condenó lo que describió como las crecientes “brechas entre los pobres y los ricos”. Así, explicó que la riqueza debe estar al servicio de “la ley y la justicia, especialmente en un momento histórico en el que las demostraciones de fuerza y la lógica de la omnipotencia hieren al mundo y ponen en peligro la paz”. Esta visita, de ocho horas, fue la primera de un Papa en Mónaco en la era contemporánea.
