Lula rechazó la decisión de EE. UU. de declarar terroristas al PCC y al Comando Vermelho
El gobierno brasileño cuestionó la medida impulsada por Washington y defendió la soberanía nacional. La decisión se produjo tras reuniones de dirigentes opositores brasileños con Donald Trump y Marco Rubio en Estados Unidos.
Este viernes, Brasil cuestionó la decisión de Estados Unidos de declarar como organizaciones terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV), las dos mayores facciones criminales del país, en medio de una nueva tensión diplomática entre los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump. La medida fue anunciada por el Departamento de Estado norteamericano y generó una dura respuesta del mandatario brasileño.
Durante un acto oficial en la ciudad de Laranjeiras, Lula afirmó que Brasil combate desde hace años a las organizaciones criminales con sus propias instituciones y cuestionó la decisión unilateral de Washington. “No aceptamos que nos traten como niños, no aceptamos que nos traten como si fuésemos un país de pacotilla”, sostuvo el presidente brasileño ante militantes y funcionarios.
Lula acusó al senador Flavio Bolsonaro de “traicionar a la patria” al impulsar medidas extranjeras sobre asuntos internos de Brasil. Además, desafió a Trump a colaborar con la extradición de presuntos criminales brasileños radicados en Estados Unidos y denunció que parte del armamento utilizado por estas bandas ingresa desde territorio norteamericano.
El gobierno brasileño difundió posteriormente un comunicado en el que calificó de “deplorable” la actuación de sectores políticos que buscaron promover sanciones internacionales contra el país. El texto sostuvo que la decisión podría afectar la cooperación policial y financiera entre ambos países y alertó sobre un posible impacto en el sistema de pagos digitales PIX, impulsado por el Banco Central brasileño.
La designación se enmarca en una estrategia más amplia de la administración Trump, que desde comienzos de 2025 amplió la lista de organizaciones criminales consideradas terroristas, incluyendo carteles mexicanos y grupos delictivos de otros países de América Latina. Esa clasificación permite a Washington ampliar operaciones de inteligencia y persecución internacional contra líderes y estructuras financieras vinculadas a esas organizaciones.
Aunque Lula reconoció el nivel de violencia que ejercen las bandas criminales en barrios populares, insistió en que Brasil debe enfrentar el problema “con sus propias leyes y sin injerencias externas”, en un momento de creciente tensión política entre Brasilia y Washington.
