Colectoras: la jugada del Gobierno para evitar las PASO

El Ejecutivo negocia con gobernadores aliados la vuelta de las colectoras como herramienta para suspender las primarias obligatorias.

La discusión sobre una nueva reforma electoral volvió a poner en escena una herramienta que parecía descartada: las colectoras. El Gobierno analiza su regreso como alternativa para avanzar con la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) sin resignar capacidad de construcción política. La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete aceleró las conversaciones con gobernadores aliados, quienes ven con buenos ojos la posibilidad de mantener sus propios armados legislativos.

La iniciativa contempla que un mismo candidato presidencial pueda ser acompañado por dos o más listas de diputados o senadores. Así, cada espacio conservaría su identidad electoral mientras todos los votos computarían para la misma fórmula nacional. Sin embargo, la aplicación del esquema enfrenta un desafío importante: adaptar la boleta única para que permita ese tipo de competencia.

Una alternativa para reemplazar las primarias

La intención oficial es encontrar un mecanismo que evite las PASO. Con el sistema de colectoras, distintos sectores pueden competir por lugares en el Congreso sin medirse entre sí en una elección interna. En los hechos, se diversifican las listas legislativas, pero la candidatura presidencial permanece unificada.

No se trata de una herramienta nueva. Las colectoras fueron utilizadas durante distintos procesos electorales para ampliar alianzas y sumar apoyos territoriales. En 2019 fueron eliminadas por decreto durante la gestión de Mauricio Macri, que argumentó que alteraban las reglas de competencia. Ahora, el Gobierno libertario estudia restablecerlas como parte de su estrategia electoral.

Pensando en 2027, el esquema podría beneficiar a Javier Milei. El Presidente tendría la posibilidad de competir respaldado por una lista propia de La Libertad Avanza y, al mismo tiempo, por otras impulsadas por dirigentes del PRO o por aliados provinciales. Aunque cada espacio presentaría su propia oferta legislativa, todos los sufragios fortalecerían la candidatura presidencial. Para los gobernadores, además, representa una forma de conservar autonomía política y pelear bancas sin afrontar el riesgo de una interna.

El desafío de la boleta única

La principal dificultad aparece con la implementación de la boleta única de papel, una reforma que fue presentada como un avance en materia institucional. Si las colectoras vuelven a habilitarse, será necesario modificar el diseño de la boleta, lo que abre una discusión tanto técnica como política.

Algunas provincias ya hicieron conocer sus objeciones. Desde Mendoza sostienen que, si se suspenden las PASO, debería establecerse por ley un mecanismo alternativo para definir candidaturas. La propuesta apunta a organizar internas abiertas de cada fuerza política en una misma fecha, con participación de cualquier ciudadano, aun sin afiliación partidaria, aunque sin carácter obligatorio.

Más allá de las cuestiones operativas, la discusión gira en torno al modo en que se definirán las candidaturas en los próximos comicios. Con la implementación de la medida, el oficialismo pretende ganar margen para negociar alianzas y ordenar su estrategia electoral sin depender de las primarias.

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