Confirman que por la crisis los argentinos comen menos

En el último semestre la economía K venció una de las últimas resistencias: provocó que se consuma menos alimentos básicos de la canasta familiar. La inflación corre más rápido que el aumento de los salarios y el impacto se siente entre los más desposeídos: casi la mitad de la población

El avance de la crisis de la economía K parece vencer todas las resistencias. Ahora se confirma la tendencia de un indicador grave y complejo: en el último semestre bajó el consumo de los alimentos de la canasta familiar, una variable que castiga a casi la mitad de los argentinos, los de menos ingresos.

El último trimestre de 2014, comparado con mismo periodo del año anterior, mostró una baja del 4,5 por ciento en la venta de alimentos de la canasta familiar, y ayer se conocieron datos del mes pasado, que al medirlo con marzo de 2014 marcó una baja de 1,6 por ciento.

Según informó la consultora CCR, en marzo se profundizó la caída en las ventas de los productos de la canasta básica y la baja se sintió en todos los canales, incluyendo los almacenes de barrio, los autoservicios chinos  y las grandes cadenas de súper e hipermercados.

Con los datos del mes pasado se completó un primer trimestre para el olvido en materia de consumo, con un retroceso acumulado del 0,7% en unidades respecto del mismo período de 2014.

El economista de Idesa (Instituto para el Desarrollo Argentino) Jorge Colina, dijo a Hoy que “los datos oficiales que publica el Ministerio de Economía, explica que el consumo tuvo una caída real. Es que han disminuido las exportaciones, las inversiones y el consumo, por lo que la economía primero se estancó y ahora está en baja”.

“La caída del consumo de alimentos seguramente se está dando en los hogares con menores ingresos, debido a que no le alcanzan la plata producto de la inflación. Datos del Indec incluso muestran que la mitad de la población de menores ingresos ha tenido un aumento de su capacidad adquisitiva del orden del 25%, por lo que esa suba es escasa ante la inflación persistente. Un 25% apenas emparda a la inflación reconocida oficialmente, cuando uno ve que las cosas aumentan mucho más que en esa proporción. Entonces, los de menores ingresos, quienes tienen trabajos informales, que viven de subsidios estatales, ellos quedaron detrás de la inflación y seguramente están consumiendo menos alimentos”, explicó el especialista.

Precios nuevos, salarios viejos

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En tanto, el presidente de la Unión de Consumidores de Argentina (UCA), Fernando Blanco Muiño, en diálogo con Hoy afirmó que “este es el segundo trimestre en el cual baja el consumo de la canasta básica alimentaria. El último trimestre de 2014 ya había tenido una baja, y fue del orden del 4,5% respecto de igual periodo del año anterior. Y fue por primera vez, porque lo que es recorte de consumo de los grupos familiares se aplica de afuera hacia adentro. Es decir, se comienza a descartar gastos suntuosos y se trata de preservar la comida”.

Blanco Muiño destacó que “con la medición del primer trimestre de este año se vuelve a confirmar la tendencia. Esto tiene que ver con el poder adquisitivo del salario y de las jubilaciones. Porque si bien es cierto que ha habido movilidad jubilatoria recién impactó sobre principio de marzo. Y en el caso de los salarios las paritarias privadas todavía no se están aplicando, por lo que estamos hablando de precios nuevos con sueldos viejos”.

Para el reconocido defensor de los consumidores, “este es un indicador bastante grave y preocupante. Las familias siempre tratan de preservar el consumo alimentario y esa es la última resistencia, lo último que se toca. Ya cuando llegás a esto es porque la situación es compleja y señala que el poder adquisitivo ha mermado sustancialmente”.

“La tendencia primera es recortar los gastos más superfluos, los que son evitables: gimnasio, salidas a restaurantes, esparcimiento, después se corta la indumentaria y vestido, y luego llega el rubro alimento, donde al inicio la gente se vuelca a las segundas marcas, y finalmente directamente recortan. Si compraban dos kilos de carne ahora compran uno”, ejemplificó Blanco Muiño.