Crece la cantidad de familias que buscan asistencia social
La Iglesia alertó por el incremento de pedidos de asistencia a Cáritas en medio del ajuste del Gobierno libertario.
En medio de la recesión y la caída del poder adquisitivo de miles de familias, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) lanzó una fuerte advertencia sobre el impacto social de las políticas económicas del gobierno de Javier Milei. La Iglesia alertó sobre el incremento de la cantidad de personas de clase media y baja que recurren a Cáritas en busca de asistencia, un fenómeno que refleja el deterioro acelerado de las condiciones de vida.
El Episcopado describió un escenario alarmante: familias que hasta hace poco colaboraban con la Iglesia ahora se ven obligadas a solicitar ayuda. Por otra parte, las cifras de personas en situación de calle también se multiplican y generan preocupación en las grandes ciudades. Para la conducción eclesiástica, el ajuste sobre organismos como INTA, discapacidad o jubilados “se paga en los sectores más pobres”.
El rol del Estado y la justicia social
El presidente de la CEA, Marcelo Colombo, explicó que la justicia social es la dimensión de acompañamiento por parte del Estado. “Nadie debería quedar al margen de la vida social cuando no tiene lo necesario para vivir”, planteó. En esa línea, advirtió por la falta del Plan RemediAR, el aumento de personas en situación de calle y los problemas de salud mental en las grandes concentraciones urbanas.
Colombo subrayó que la Iglesia no actúa como oposición política, sino que busca visibilizar a quienes quedan marginados. “Tratamos de aportar una mirada ahí donde nuestra gente más pobre queda invisibilizada”.
Una advertencia al Gobierno
Las declaraciones del Episcopado se suman a las voces críticas que cuestionan el rumbo económico del oficialismo. La Iglesia, históricamente cercana a los sectores más vulnerables, advierte que el ajuste no solo golpea a los pobres estructurales, sino que arrastra a franjas de la clase media hacia la asistencia social.
La advertencia refleja que la crisis no solo se mide en números, sino en la pérdida de cohesión social y en la creciente desesperación de quienes antes podían sostenerse por sí mismos y hoy dependen de la ayuda de la sociedad. El incremento de pedidos de asistencia se convierte en un símbolo de la fractura social y en un recordatorio de que el ajuste, lejos de estabilizar, profundiza la vulnerabilidad.
