El crédito al consumo sigue en baja y frena la recuperación

El último informe del Banco Central confirmó que en junio persistió la caída en el uso de tarjetas y en los préstamos personales.

El escenario recesivo continúa condicionando la evolución del sistema financiero argentino y consolidando una marcada brecha sectorial. Según el último informe monetario mensual publicado por el Banco Central, los préstamos destinados al consumo masivo registraron una nueva contracción en términos reales, exponiendo las dificultades que atraviesan los hogares para sostener sus niveles de gasto en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo.

Si bien el stock total de préstamos en pesos dirigidos al sector privado exhibió un leve incremento general, el desglose de las variables de la autoridad monetaria exhibió un comportamiento dispar. Mientras el financiamiento corporativo logró sostener márgenes positivos, las herramientas crediticias más utilizadas por las familias para financiar sus consumos corrientes o bienes durables profundizaron su caída frente al mes anterior.

Tarjetas y créditos en terreno negativo

La retracción del mercado interno se reflejó claramente en el uso del financiamiento con plásticos, que anotó una caída real en la comparación interanual. Una dinámica similar afectó a las líneas de préstamos personales, confirmando que la demanda de dinero con fines de consumo permanece estancada. Los analistas del sector asocian este fenómeno a la prudencia de los usuarios frente a las tasas de interés y a la falta de recomposición en los ingresos de los sectores asalariados.

A este panorama de contracción en el consumo corriente, se le suma la situación de las líneas prendarias orientadas a la adquisición de vehículos nuevos y usados. De acuerdo con el relevamiento oficial, este segmento continuó con la baja que arrastra desde fines del año pasado, consolidando variaciones negativas tanto mensuales como interanuales en el marco de un mercado automotor que no logra consolidar un piso de recuperación.

Motor corporativo y freno pyme

Por otra parte, el segmento comercial volvió a consolidarse como el motor más dinámico del crédito local, impulsado principalmente por los documentos a sola firma que utilizan las grandes compañías. En la vereda opuesta, las vías de financiamiento habituales de las pequeñas y medianas empresas mostraron signos de retracción.

En cuanto a los créditos hipotecarios UVA, el crecimiento mensual fue moderado, aunque el sector conserva una expansión interanual significativa y los niveles más bajos de morosidad, sostenidos por la prioridad que los deudores le otorgan a la vivienda, incluso en un contexto de ingresos ajustados y costos crecientes.

La persistente debilidad del crédito al consumo mantiene a la Argentina en una posición de marcado rezago dentro de América Latina. Con un ratio crédito-PBI muy por debajo del promedio regional, el sistema bancario local sigue operando lejos de los estándares de los países vecinos, condicionado por un mercado financiero donde la estabilidad en dólares vinculada al comercio exterior convive con el bajo dinamismo del consumo en moneda corriente y con la falta de incentivos que desalientan la expansión del crédito minorista.

Noticias Relacionadas