El desempleo llegó a 7.5% y enciende las alarmas

La desocupación trepó al 7,5% en el cierre de 2025 y dejó más de tres millones de personas sin empleo en plena recesión.

El mercado laboral cerró 2025 con números en retroceso y un escenario cada vez más complejo para quienes buscan trabajo. Los datos oficiales aportados por el Indec confirmaron que la desocupación creció en el último tramo del año y dejó a más de tres millones de personas sin empleo, en un contexto económico marcado por la recesión y la caída en la actividad.

La tasa de desempleo se ubicó en el 7,5% durante el cuarto trimestre, con un aumento significativo frente al mismo período del año anterior. También se registró una suba respecto del trimestre previo, lo que muestra que el deterioro no se detuvo hacia el cierre del año. El dato no solo refleja la falta de generación de puestos, sino también las dificultades para sostener los niveles de ocupación existentes.

Más personas buscan trabajo

El informe también advierte sobre el incremento de la presión sobre el mercado laboral. Este indicador, que incluye tanto a desocupados como a ocupados que buscan otro empleo o más horas de trabajo, alcanzó al 30% de la población económicamente activa.

Dentro de ese universo, se destaca el peso de los ocupados demandantes de empleo, que representan una porción relevante. Se trata de personas que, aun teniendo trabajo, no logran cubrir sus necesidades. A esto se suma el aumento de la subocupación, con trabajadores que no alcanzan la cantidad de horas deseadas.

Empleo precario y sectores con mayor fragilidad

Otro de los rasgos que dejó el cierre del año fue la persistencia de altos niveles de informalidad. Una parte importante de los trabajadores continúa desempeñándose sin aportes ni cobertura, lo que profundiza la vulnerabilidad en un contexto adverso.

Los sectores que concentran el empleo, como el comercio, la construcción y los servicios, muestran además condiciones más inestables. En muchos casos, se trata de actividades sensibles a los ciclos económicos, lo que amplifica el impacto de la desaceleración.

El balance final deja en evidencia que el problema no se limita a la falta de trabajo. También crecen las dificultades vinculadas a la calidad del empleo, con ingresos insuficientes y menor estabilidad. Así, el mercado laboral terminó el año con más incertidumbre que respuestas y con un deterioro que empieza a consolidarse.

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