El Gobierno incumplió la meta fiscal con el FMI del primer semestre
El rojo del sexto mes dejó al Ejecutivo por debajo del objetivo semestral pactado con el Fondo y obliga a negociar un waiver en julio.
Como bien informó diario Hoy en ediciones anteriores, el Sector Público Nacional cerró junio con un déficit financiero superior al billón de pesos, compuesto por un rojo primario de 696.843 millones y pagos de intereses por 328.049 millones. Los factores que explican el rojo de junio incluyen la postergación del vencimiento del Impuesto a las Ganancias para personas humanas, el pago del medio aguinaldo y el incremento de subsidios energéticos. La propia Secretaría de Hacienda reconoció que se trató de un mes de alta estacionalidad en el gasto, aunque los analistas advierten que el margen de maniobra se achica y que la capacidad de sostener el equilibrio fiscal se reduce con cada revisión.
Lo que viene con el FMI
La próxima revisión del programa está prevista para fines de julio, en coincidencia con la visita de Kristalina Georgieva al país. El Gobierno buscará que el organismo otorgue un waiver que permita destrabar un desembolso superior a 680 millones de dólares. La administración nacional insiste en que el orden fiscal sigue siendo un pilar del programa económico, pero la fragilidad expuesta por el déficit de junio obliga a depender de una recuperación de la recaudación y de la confianza del Fondo para sostener el rumbo.
Especialistas señalan que el margen de maniobra del Ejecutivo es acotado y que la clave estará en cumplir la meta anual. Sin embargo, informes privados como el de GMA Capital advierten que la caída de ingresos tributarios y la menor capacidad de ajuste del gasto reducen los recursos para sostener el equilibrio fiscal en la segunda mitad del año. La advertencia es clara: con ingresos debilitados y un espacio cada vez menor para recortar, la sostenibilidad del programa depende de factores externos que escapan al control inmediato del Gobierno.
Una fragilidad expuesta
El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la estrategia oficial y aseguró que el orden en las cuentas públicas sigue siendo un objetivo irrenunciable. No obstante, la evidencia muestra que la administración libertaria no logró cumplir con la meta semestral y que la dependencia de un perdón del FMI expone la vulnerabilidad del plan. El déficit de junio quebró la narrativa del equilibrio y dejó al descubierto que el Gobierno enfrenta crecientes dificultades para sostener el ajuste.
El cierre del semestre marca un punto de inflexión. La combinación de ingresos debilitados, gasto rígido y necesidad de apoyo externo revela una gestión que se sostiene más en la paciencia del Fondo que en la fortaleza de sus propias cuentas. La fragilidad del ajuste y la dependencia de un waiver son señales de alarma que ponen en duda la capacidad del Gobierno para cumplir con sus compromisos y consolidar un rumbo económico estable.
El incumplimiento de la meta fiscal no es un episodio aislado, sino la confirmación de que la estrategia oficial se encuentra condicionada por limitaciones estructurales. La insistencia en sostener un relato de disciplina contrasta con la realidad de un déficit que obliga a pedir perdón y paciencia al organismo internacional. El resultado es un Gobierno que exhibe más vulnerabilidad que firmeza y que, lejos de consolidar un ancla fiscal, se expone a la crítica por una gestión que no logra sostener sus propios objetivos.
