Inflación: el fin de la fantasía K

El índice inflacionario de julio según privados trepó al 2,1%, el mayor del año, mostrando la falencia del relato oficial que habla de precios desacelerados. La distorsión en los valores que pone en riesgo la economía nacional 

El proceso inflacionario que vive el país en los últimos años ha sido destructivo para los argentinos que viven de un salario fijo, desorientando a un gobierno que no ha sabido actuar en consecuencia, y que como único antídoto ha puesto en recesión a la economía, agravando aún más los problemas de millones de compatriotas.

Según los primeros datos que comienzan a circular de consultoras privadas que miden el índice de inflación, la misma superará en el mes de julio el 2%, saltando por primera vez en lo que va del año el fatídico número del 2%, que tira por la borda todo el esfuerzo del relato oficial que habla de un país en surgimiento y con desaceleración en sus precios.

Un estudio efectuado por la consultora Elypsis, que dirige el economista Eduardo Levy Yeyati, cercano en estos momentos a Daniel Scioli, establece que el mes de julio cerró con una suba de 2,1% de inflación, con fuertes subas en Esparcimiento (+4.6%), Alimentos y bebidas (+2.2%) y Atención médica y salud (+2.1%).

El fuerte incremento en el índice de precios se da en momentos en que el gobierno intenta ocultar por todos los medios necesarios la inflación, ya que se acercan las elecciones y resulta muy piantavotos concurrir a un acto electoral con precios por las nubes.

Precios distorsionados

Resulta central para la economía argentina que el árbol no tape el bosque, ya que una inflación sostenida en el tiempo de más del 30 por ciento como se presume con los datos privados en danza, no hace más que socavar la actividad económica, que ya lleva 23 meses consecutivos de caída permanente de la producción industrial, lo que lleva a que sean ya dos años seguidos de pérdida del poder adquisitivo y del trabajo en nuestro país. 

En diálogo con Hoy, el economista Claudio Lozano señaló que “el impacto inflacionario va a ser el de siempre, suben los precios y se castiga el poder adquisitivo de la gente que vive de un salario fijo, después de los aumentos paritarios viene una etapa de mayores precios y de mayor deterioro del poder adquisitivo”.

Para el diputado nacional, “llevar adelante un plan antiinflacionario supone pagar costos sociales que el gobierno no está dispuesto a pagar en el final de su gobierno. Tendría que haber una estrategia integral que replantee todo para poder encarar una etapa distinta, que es lo que el gobierno no está haciendo porque su estrategia es aguantar para que todo esto llegue a octubre”.

El gobierno viene negando la inflación desde hace 8 años, hay una negación sistemática de los índices de inflación, y eso hace que la economía argentina tenga cada vez más precios distorsionados, porque la realidad marcha por un lado, y los precios que marca el Indec por otro totalmente opuesto.

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El jefe de investigaciones del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), Jorge Colina, expresó a Hoy que “las medidas que ha tomado el gobierno en estos años han resultado muy poco efectivas para detener el nivel inflacionario que hoy sobrepasan el 30%, no se atacan los problemas de fondo, se hacen pequeños parches que no cambian en nada la situación que se vive”.

“Si el kirchnerismo no reconoce los efectos que la inflación está causando en la economía argentina y en la vida de los ciudadanos, siendo una de las inflaciones más altas del mundo, donde ya casi parece una enfermedad, la situación argentina no da para ser optimistas de cara al corto plazo”, destacó Colina.

Hasta el momento la única acción tendiente a moderar la inflación, ha sido lanzar el plan Precios Cuidados, un instrumento que simplemente compensa pero que no ayuda a resolver el problema de fondo de los precios, porque involucra una cantidad muy reducida de productos que en anda ayuda a hacer retroceder los precios de la economía. El problema es que este tipo de políticas públicas que pueden ser efectivas para un momento corto y determinado de tiempo, el gobierno lo mantiene como única política en materia de precios, y entonces de esa manera el salario de la gente se va licuando y la situación en vez de desvanecerse, lo único que hace es incrementarse poniendo a la economía nacional contra las cuerdas.

Negación oficial

Al no reconocer la inflación, el gobierno patea la pelota para afuera y esquiva hablar de un asunto urticante que conlleva graves falencias para millones de familias argentinas.

Este desconocer los efectos nocivos de la inflación, ha llevado a que las autoridades económicas no lleven adelante un plan antiinflacionario. Fernando Blanco Muiño, presidente de la Unión de Consumidores de Argentina, manifestó a Hoy que “no hay un plan antiinflacionario porque el gobierno ha negado la inflación, la ha calificado como un reposicionamiento de precios, pero nunca habla de inflación desde que en 2007 Guillermo Moreno metió mano en los números del Indec”.

Para el defensor de los consumidores, “si el gobierno se hiciera caso a sí mismo con los números que lanza el Indec, que nos coloca en el segundo lugar inflacionario en Latinoamérica detrás de Venezuela y entre los primeros cinco lugares del mundo, tendría que tener un plan concreto antiinflacionario que no tiene”.

“En la Argentina lejos de promover la competencia en el mercado de los alimentos, se ha tendido a disminuir el números de empresas que compiten, ocasionando un grave daño para la economía, que ve como se forman los precios por existir un mercado chico en pocas manos”, sentenció Blanco Muiño.

La negación de la inflación sólo hace ganar tiempo al oficialismo, sin caer que se transforma en rehén del propio Frankenstein en que se convirtió el modelo económico que trajo aparejado el desbocamiento de la inflación en el país.