La industria acumula ocho meses consecutivos de caída

El deterioro del sector se profundiza con caídas generalizadas y sin señales claras de recuperación en el corto plazo.

La industria volvió a mostrar señales de deterioro en febrero y consolidó un escenario preocupante para la economía real. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la producción manufacturera cayó un 8,7% interanual y un 4% en relación con enero, lo que marcó el octavo mes consecutivo de retroceso.

El dato no solo confirma la persistencia de la recesión en el entramado productivo, sino que también expone la profundidad del freno. La contracción no se limita a sectores puntuales, sino que se extiende a casi toda la estructura industrial, con 14 de los 16 rubros en baja.

Entre los sectores más golpeados aparecen los productos textiles, con una caída superior al 30%, seguidos por maquinaria y equipo y la industria automotriz, que también registraron desplomes de dos dígitos. A esto se suman retrocesos significativos en prendas de vestir, cuero y calzado, así como en otros segmentos vinculados a la producción de bienes durables.

El parate se replica además en ramas clave para el consumo interno, como alimentos y bebidas, que también evidenciaron caídas. Incluso actividades asociadas a insumos básicos, como los productos metálicos o minerales no metálicos, reflejan el impacto de una demanda retraída y una economía que no logra reactivarse.

Una caída que no encuentra piso

El deterioro industrial no es un fenómeno aislado, sino parte de un cuadro más amplio de enfriamiento económico. Distintas mediciones privadas coinciden en que la actividad general volvió a retroceder en febrero, tanto en términos interanuales como mensuales.

El Índice General de Actividad también registró una caída, vinculada principalmente a la fragilidad del sector fabril y del comercio. A pesar del mejor desempeño de actividades como el agro o la intermediación financiera, el resultado global continúa siendo negativo.

Este comportamiento refuerza la idea de una economía fragmentada, donde algunos sectores logran sostenerse mientras la producción industrial y el consumo siguen en retroceso. La falta de dinamismo en estos dos pilares compromete cualquier intento de recuperación sostenida.

Advertencias oficiales

Incluso desde el propio Gobierno comenzaron a reconocer las dificultades. El ministro de Economía, Luis Caputo, admitió recientemente su preocupación por la velocidad de la recuperación, en un contexto donde los indicadores no terminan de mostrar un rebote claro.

Las perspectivas futuras tampoco resultan alentadoras. Analistas prevén que la actividad continuará moviéndose a distintas velocidades, con sectores dinámicos que no alcanzan a compensar el derrumbe industrial.

Ante este contexto, la continuidad de la caída en la producción manufacturera se convierte en una señal de alerta central. No solo por su peso en la economía, sino por su impacto directo en el empleo, el consumo y la capacidad productiva.

Con ocho meses consecutivos de contracción, la industria se consolida como uno de los principales focos de la crisis, en un escenario donde la recuperación sigue sin encontrar un punto de apoyo firme

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