La industria textil profundiza su retroceso y crece la pérdida laboral
El sector acumula caídas, opera al 35% de su capacidad y perdió más de 19.000 empleos desde 2023.
La industria textil atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas. El último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas reflejó una caída interanual cercana al 26% en febrero, con un nivel de utilización de la capacidad instalada que apenas alcanza el 35%. El retroceso se suma a una baja acumulada de casi 8% en lo que va de 2025, en un contexto marcado por la recesión y el avance de las importaciones.
El impacto no se limita a la producción. Desde el inicio de la actual gestión en el Gobierno, el sector perdió más de 19.000 puestos de trabajo formales, una cifra que expone la fragilidad del mercado laboral en ramas como confecciones, cuero y calzado. La contracción se refleja en caídas interanuales ininterrumpidas desde principios de 2024, con un deterioro que se profundiza mes a mes.
Segmentos más golpeados
Los tejidos y el acabado de productos textiles figuran entre los rubros más afectados, con descensos superiores al 30% en comparación con el año anterior. También los hilados de algodón y la preparación de fibras sufrieron un deterioro marcado, lo que explica buena parte del retroceso global.
La comparación con el promedio industrial es contundente. Mientras el conjunto de la industria operó al 53,8% de su capacidad, el textil apenas superó un tercio.
Comercio exterior en tensión
El frente externo aporta señales mixtas. En enero de 2026, las importaciones crecieron de manera significativa frente a 2025. China se mantiene como el principal proveedor, con fuerte presencia en prendas de punto y tejidos planos.
En contraste, las exportaciones ofrecieron un respiro. Los envíos al exterior se multiplicaron en cantidad y valor, con un repunte del 203% en volumen y del 72% en divisas. El impulso provino de los tejidos de punto, que lograron expandirse de manera notable en mercados externos.
El panorama general, sin embargo, sigue siendo de preocupación. La combinación de caída en la producción, pérdida de empleo y presión importadora configura un escenario complejo para un sector que históricamente fue motor de empleo y desarrollo regional. La expectativa está puesta en que la recuperación de la demanda interna y la consolidación de las exportaciones puedan revertir, al menos en parte, la tendencia negativa que golpea a la industria textil argentina.
