Medalla ajena y foto impostada para el Gobierno nacional

Con el gendarme Nahuel Gallo en el país, el Ejecutivo minimiza la gestión realizada por la AFA y busca apropiarse del logro.

Con Nahuel Gallo de regreso en la Argentina, el Gobierno ensaya una estrategia para apropiarse del logro y relativizar a quienes lo hicieron posible. La liberación del gendarme detenido en Venezuela durante más de un año terminó exponiendo más que una gestión humanitaria exitosa.

Durante la apertura de sesiones en el Congreso, Javier Milei evitó mencionar el tema. Más tarde, en una entrevista televisiva, redujo la discusión a un segundo plano, desestimando los detalles. Sin embargo, esos detalles incluyen el papel determinante de la AFA y de su presidente, Claudio Tapia, quien puso a disposición un avión para concretar la repatriación cuando la vía diplomática oficial no daba resultados.

Patricia Bullrich, por su parte, sorprendió al asegurar que no estaban al tanto de esas gestiones. La frase contrastó con meses de exposición mediática en los que el caso fue utilizado como bandera política contra el Gobierno venezolano. Ya en Ezeiza, junto a la ministra de Seguridad, la senadora intentó sembrar sospechas sobre el procedimiento y deslizó cuestionamientos ideológicos.

Desde la Jefatura de Gabinete también eligieron el camino de la desconfianza y pidieron explicaciones sobre supuestos vínculos de la dirigencia del fútbol con el chavismo.

La secuencia deja una postal incómoda para el oficialismo. Mientras la Justicia incluso intentaba impedir la salida del país de Tapia en medio de la negociación, la AFA avanzaba en silencio. Hoy, con Gallo en casa, el Gobierno se acomoda para la foto y discute el relato.

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