Milei avanza con el vaciamiento del INTA
El Gobierno forzó el retiro de casi 800 trabajadores y prepara el remate de miles de hectáreas en todo el país.
La administración de Javier Milei profundizó su ofensiva contra los organismos de ciencia y tecnología con una nueva tanda de desvinculaciones en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). La lista reciente incluye a 380 técnicos, investigadores y profesionales, lo que eleva la cifra total a 757 retiros en lo que va del año. Cabe recordar que la gestión libertaria busca reducir un 20% la planta del organismo mediante retiros voluntarios, un ajuste que amenaza la soberanía tecnológica del agro argentino y deja expuestos a pequeños y medianos productores.
Ante este escenario, desde el sector advierten que el impacto no solo se mide en números. La salida de especialistas con décadas de experiencia implica una pérdida irreparable de capital intelectual. El INTA cumple funciones estratégicas que el mercado no garantiza, desde informes climáticos claves, hasta el desarrollo de semillas resistentes o soluciones contra plagas. Sin ese respaldo estatal, el sector productivo queda librado a las inclemencias sin herramientas científicas.
Ofensiva sobre el territorio
El plan oficial no se limita al recorte de personal, también apunta al patrimonio físico del organismo. Si bien el objetivo declarado es alcanzar los 1.200 despidos sobre una dotación de 5.750 trabajadores, la avanzada alcanza las 101.500 hectáreas que posee el INTA en todo el país, con la proyección de rematar casi la mitad de esa superficie.
La versión oficial sostiene que unas 47.500 hectáreas se encuentran sin explotación por falta de infraestructura o problemas de tenencia. Sin embargo, relevamientos técnicos de la Asociación de Productores de Siembra Directa contradicen esa explicación y aseguran que no existen tierras en desuso.
El trasfondo político y económico
Las sospechas sobre el verdadero móvil del remate apuntan a beneficios para empresarios inmobiliarios cercanos al Presidente, algunos de los cuales aportaron a su campaña presidencial. De confirmarse, el patrimonio público se convertiría en un negocio privado de tierras, consolidando un vaciamiento que excede lo presupuestario y compromete el futuro de la investigación agropecuaria.
