Tres de cada 10 niños no comen bien en Argentina

Un informe del UCA reveló que más de la mitad de los menores de edad son pobres. Además, uno de cada cinco dejó de ir al médico por problemas económicos.

Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) encendió las alarmas: el 53,6% de los menores de edad en Argentina vivieron en hogares pobres por ingresos en 2025, mientras el 10,7% están en situación de indigencia.

Si bien la pobreza infantil fue bajando (62,9% en 2023 y 59,7% en 2024), desde el ODSA advierten que no se debe “confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural”.

En este sentido, la serie histórica de pobreza e indigencia muestra una tendencia ascendente. La mejor situación se observó en 2011 cuando la pobreza de este conjunto se redujo a 35,7%. Los primeros saltos se dieron en 2018 (51,7%) y desde 2020 el porcentaje de chicos pobres se mantuvo por encima de 60%.

Deficiencia alimentaria

Pese a la baja coyuntural de la pobreza infantil en 2025, la situación alimentaria de los menores de edad no mejora. El 64,8% se alimentó gracias a la asistencia estatal (a través de comedores populares, la Tarjeta Alimentar y la Asignación Universal por Hijo). Este número significa un salto: en 2020 fue 46,3%, en 2021 54,9%, en 2023 60,5%, y en 2024 61,7%.

Para la investigadora del ODSA, Ianina Tuñón, las políticas de asistencia estatal “no fueron diseñadas para cubrir por completo los ingresos de los hogares, sino para equiparar el salario familiar de un trabajador formal con el de uno informal”. “Por eso, es clave mejorar las condiciones laborales de los adultos”, aseguró en la presentación del estudio.

Por otra parte, el informe señaló que el 28,8% de los niños y adolescentes experimentó inseguridad alimentaria en 2025, con un 13,2% en su forma más severa. Si bien estos valores implican un avance respecto de 2024, no logran volver a los niveles previos a 2017.

Deficiencia en salud

En cuanto a la salud, el informe señaló que creció la proporción de niños sin cobertura médica. En 2025, el porcentaje de menores sin obra social o prepaga pasó del 57,5% al 61,2%.

A pesar de esto, el sistema público logró absorber parte de la demanda: disminuyó la cantidad de niños que no acudieron al odontólogo (del 40,2% al 34,6%) y también bajó levemente la proporción de quienes no consultaron a un médico (del 16% al 15,7%).

Así, uno de cada cinco menores (19,8%) dejaron de asistir a controles por razones económicas.

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